viernes, 31 de julio de 2015

Paisaje de viñedo de Cueto

La mies de Cueto no es una mies.

Estábamos equivocados.

No se trata de un antiguo terrazgo destinado a cereal tomado en fechas recientes por el ganado.

Es un paisaje de viñedo.

Sobre el mapa puede parece imposible, pero pisando el terreno ves que todo son hoyas. La toponimia lo confirma. Destaco Joyiti (sic a un vecino), "hoyita" en castellano.

Sus morios, los morenales sin joracambre para los palancos... todo eran pistas que iban apuntando tal posibilidad. Hace escasos días encontramos la prueba definitiva:







La UNESCO presta especial importancia a este tipo de paisajes.

No digo que el paisaje de viñedo de Cueto sea el mejor del mundo pero sí afirmo que es un paisaje de viñedo único en el mundo, además de nuestro.

Somos nosotros los principales responsables de su conservación.

Y qué mejor forma para conservar que reactivar.

jueves, 30 de julio de 2015

Oh, cielos, el cielo

¡Es verdad! ¡Ya están terminando el Centro Botín! ¡Ya puedo ver a través!

La naturaleza que mos arrodia y somos




miércoles, 29 de julio de 2015

Enjalando ("enhebrando", en castellanu)

Ahier jui a casa andando pol centru´ la ciudá y peté con una cría regando las plantas del portal del edificiu´ la ONCE con una pistola´ augua, con un caballeru de los de fatu y corbata echando una carta a un conteneor, con una chica dijendo a otra "..." (la otra llevaba los cascos puestos) y col anunciu dun pisu a la venta con choco, hall y office en Sámanu,

onde l´antiguu Oppidum Samanorum.

martes, 28 de julio de 2015

Recordando desde mi ventana

Esto es un pareja que va de caminata y para a descansar y un zorro se acerca y les mea la bolsa de la comida y la tiran y reanudan la caminata no sin antes volver la mirada y ver que el zorro va a por la bolsa y

"fue una jugarreta del zorro, seguro"

me dicen seguros de lo que dicen

y yo no sé si es que vemos intención en lo que no es más que instinto o es que el zorro es cierto que pone intencionalidad en lo que hace

y yo no sé si es que tendemos a atribuir comportamientos humanos a los animales o es que realmente compartimos comportamientos

no lo sé

el caso es que el otro día el encargado de limpiar los cristales del hospital

tiene un aparato que echa agua al tiempo que la recoge

y es sorprendente

porque él todo lo ve a través de un cristal limpio

me dijo

que las gaviotas actúan siempre

y lo hacen

del siguiente modo:

("una gaviota" AND volando AND (chillando OR gayendo)) AND ("palomas" AND "levantando el vuelo asustadas, desconcertadas") AND ("otra gaviota" AND sobrevolando AND "en silencio" AND "en sentido contrario")) AND "aleros de los pabellones"

así cazan

me dijo

y no lo puedo evitar pero a mí se me hace demasiado sofisticado, así:

"no me lo creo".

Estribillo:

El encargado de limpiar los cristales del hospital

tiene un aparato que echa agua al tiempo que la recoge

y es sorprendente

porque él todo lo ve a través de un cristal limpio.

Esto es ahora cuando nací y mi padre dice que los toínos subían por la bahía acorralando un banco de peces y que sí que él lo vio desde una ventana a sur de Santa Clotilde en El Alta

(hasta hace poco no había caído en la cuenta de que he nacido en la misma calle que mi padre, él en una casa con un cristal de la galería de caramelo que yo tomaba como referencia para saber en qué piso pero ahora lo han quitado y ya no lo sé porque lo he olvidado y no tengo forma de recordarlo no hasta que no pase por ahí con él y no creo que pase porque es mucha cuesta y él no puede a no ser que en coche y a mí el coche me marea y además en la ciudad no le encuentro mucho sentido)

y que en el barrio pesquero que veo yo ahora desde mi ventana los vecinos comieron delfín durante semanas

y sardinas que me dan alergia como siempre pero me encantan pero no las como porque me dan alergia y eso ya lo he dicho.

Librería Antuñano, nuevo local

Ayer sin querer me topé con la librería Antuñano, que no sabía que se había mudado a la calle Alonso (detrás del antiguo cine Capitol), y me quedé estupefacto. Es impresionante. Echad un ojo aquí.

Se viene a sumar a la librería Carmen Alonso en la calle Perines (detrás de la biblioteca municipal), la librería Roales de la calle del Sol o del Carmen, la librería Kattigara en la calle San Luis (frente al Estudio de la calle Burgos)... y creo que no se me olvida ninguna de la capital.

lunes, 27 de julio de 2015

Escribiendo entre los cuernos de una vaca

Tratando sobre prácticas populares de escritura mencioné hace tiempo en este blog, o quizá fuera en una conversación, una especie de cartelones que ponían los ganaderos entre los cuernos de las vacas tudancas en la campanáa de Cabuérniga.

Estos cartelones se ponían desde antiguo. No en la pasáa de Carmona. Sí en la campanáa de Cabuérniga. Se trata, pues, o trataba, de una práctica cabuérniga, no nansa.

Yo los ví hace años.

Recuerdo que en uno ponía "Viva mi dueño".

La campanáa ya no se celebra.

Estuve buscando fotos o películas de mi padre de la campanáa, y nada. En internet tampoco encontraba nada. Sin embargo, esta tarde, buscando otra cosa en YouTube, me encuentro con el siguiente video:



Es de 1998.

En aprox. mins. 1, 3:30 y 8:50 se pueden ver estos tocados vacunos que os digo. No son los mismos que yo vi porque en 1998 estaba viviendo en Lisboa.

No he encontrado más.

Como decía, soportes escriturales de carácter popular únicos.

Una joya.

domingo, 26 de julio de 2015

Björk - Where Is The Line?


De muda

Me voy dando cuenta que todo se resume al modo como ordenamos nuestras contradicciones o cómo nos enfrentamos a ellas, que no sé si es lo mismo, el no querer mojarse pero saber que si no lo haces nada cambia al menos no a tu gusto o conveniencia, que tampoco sé si es lo mismo, el no querer saber nada de un medio pero tener claro que si no publicas en él no llegas a nadie, etc.

De forma innata buscas el punto intermedio, el equilibrio.

Tengo un amigo, mayor y más sabio que yo, no necesariamente por ser mayor, que discrepa: no cree que sea deseable alcanzar el punto equidistante entre las distintas tensiones que nos hacen.

Quizá sus maneras innatas sean distintas a las mías o quizá iguales, pero lo que pasa es que él las ha sometido a revisión, las ha culturizado, y ha llegado a una conclusión que yo, satisfecho con lo que sale de mí ("tú no te preocupes, que siempre que salga de dentro va a ser bueno" me decía mi madre; y se me quedó), que yo, decía, acomodaticio, no hubiera sospechado.

La solución a nuestras contradicciones no tiene por qué estar necesariamente a medio camino.

Desnivelar la balanza es una opción.

Hacia dónde, qué plato preferimos, también.

Pasaba por aquí

Esta mañana he desayunado viendo a una pasiega haciendo manteca en el canal del obispado. Me ha llamado especialmente la atención la imagen fija con la que ha cerrado el programa: tres barras de manteca cada una con una decoración geométrica incisa diferente.

Ducha, recoger un poco y vamos al hospital previo café y vistazo al mercadillo del túnel.

A la venta el boceto de uno de los murales de la biblioteca municipal de Santander. Quédate con el colegio del mural de la espalda como referencia. Al final me quedo con los ojos hundidos del vendedor. La ilustración lleva firma y dedicatoria del autor, Calpe, al arquitecto, Morales. Es de 1956.

He llamado al bibliotecario.

La tarde del jueves la pasé con un arquitecto visitando dos casas de Ucieda. Me dijo que las dos paradas de autobús del pueblo, o asubiaeros, eran probablemente de Morales.

El mismo, me dijo, que hizo el teleférico de Fuente Dé o la biblioteca municipal de Santander.

El del bebedero de Sopeña.

En el bebedero de Sopeña bebíamos nosotros de críos. Metíamos un poco la cabeza porque creíamos que las babas flotaban. La fuente no estaba lejos, pero no era lo mismo.

Puedo decir que he bebido entre vacas.

El bebedero está en lo que es hoy un espacio en abertal, habitual en pueblos antiguos organizados en barrios, aunque Sopeña también cuenta con lo que los vecinos distinguen como calles, que no son lo mismo. Antiguamente pasaba por aquí el regato.

¿Ves? Salía por esa sangradera de la pared de la finca de don Marcelo.

Por favor, quítale el don.

Colarnos para poner una manzana colorada encima del busto del jardín del propietario, Marcelo, que era gajucu de Bilbao, de críos.

Pusieron un busto muy malo de Manuel Llano y luego lo trasladaron donde la iglesia porque decían que el bebedero no era sitio.

En el regato es donde se criaban los corros o patos domesticados. La palabra corru solo la recuerdan los mayores. El paro alcanza en el valle cifras demoledoras.

El regato lo enterraron. Quedó como testigo un árbol en mitad. Como era un peligro para los coches, lo talaron hace unos años.

Un coche dando marcha atrás tiró el acceso escalonado de la bolera que está al lado. La pared sigue rota. Las piedras hacen montón en una esquina.

En una esquina de la bolera es donde quemaron las imágenes de la iglesia durante la guerra.

La abuela de los que hablan despacio.

Pero fue en la otra esquina según me dijo un vecino.

Murió el pasado invierno.

A mi hermano se le murió una vez un pollito en las manos en casa de este vecino.

La dedicatoria del boceto de mural está repasada a bolígrafo.

La señora de la tele del obispado decía que la manteca se hace como siempre, todo manual, muy antiguo.

La cuchara metálica con la que había decorado las barras de manteca, en la mano, cullando.

viernes, 24 de julio de 2015

Al cuadrado

No podemos seguir esperando a que el ferrocarril a vapor pare a su paso por nuestro pueblo. No podemos seguir intentando subirnos a carros tirados por mulas.

No podemos seguir mordiendo anzuelos. No podemos conformarnos con lo que nos ponen delante de los ojos tapando lo que es verdaderamente interesante. No nos basta con que la fábrica de papel siga abierta: queremos experimentar con biomasa. No nos conformamos con que no tiren nuestras casas: queremos que éstas se conviertan en motor de un nuevo modo de comprender la arquitectura, un nuevo modo que sea más sostenible.

Fragmento de una entrevista a un autor noruego de éxito:

"Pregunta: Había un chiste sobre Un hombre enamorado: son 600 páginas y no sale nadie en todo el libro que trabaje de verdad. Todos son treintañeros que estudian, actúan un rato por la mañana, escriben sobre ángeles o lo que sea y después cuidan de sus hijos desde las tres de la tarde. No hay nadie que vaya a una clínica o a una factoría o a un despacho y acabe agotado al final del día.

Respuesta: Es completamente cierto y, además, me parece una crítica muy relevante. En la sexta parte hay muchas páginas dedicadas a ese tema. Pertenezco a esta cultura de clase media intelectual, un poco cerrada. De todas formas, eso ocurre en Un hombre enamorado más que en ningún otro libro. Allí salen, sobre todo, los amigos de mi mujer en Suecia que pertenecen a ese mundo. Su madre es actriz, por ejemplo. Y Suecia es un país muy generoso para las becas y ese tipo de cosas."

Fijémonos en lo que está pasando al norte, verdadero motor de todo esto, en lo que se guardan para ellos. Lo queremos. Queremos hacerlo todo, pero distinto, mejor.

jueves, 23 de julio de 2015

Firmas para eliminar el callejero franquista de Santander

Firmas para eliminar el callejero franquista de Santander, aquí.

miércoles, 22 de julio de 2015

Morrina en el cielo versus sangre en la arena

Leo en prensa que vuelven los toros a San Sebastián.

Vuelven, también, a Tudanca. Por tercer año consecutivo. Y sin que nadie ponga remedio.

El primer año recuerdo que el contratista contaba por radio cómo una señora del pueblo le espetó que cómo se le ocurría matar toros, a lo que éste la emplazó a después de la corrida. Efectivamente, al terminar la señora se le acercó y le dijo "que los maten, sí, que los maten, madre mía, qué toros más malos". A esa señora le descolocó completamente lo que vio. El negociante se echaba a reír contándolo. Y la entrevistadora también, por epatar. Si no epata no cobra.

Para un montañés matar a un toro es una aberración. Se respetan, no se matan. Matar no es respetar. Aquí, al menos, no.

En la última feria de tudancu en Cabezón de la Sal un crío de no más de siete años conducía del ramal a un toro enorme por mitad de la carretera para asombro de forasteros. Y para orgullo propio. Eso es respeto. El del animal hacia el crío y viceversa, el del crío hacia el animal. Mucho que aprender.

Como pueblo, estamos acostumbrados a ser asiento de mamones, a ser solar de perrerías. Los toros en Tudanca es una más que sumar a la larga nómina de faenas a que nos vemos sometidos. Recuerdo haber ido una vez de críos mi hermano y yo a los toros con mi madre. Era también su primera vez. A los cinco minutos nos sacaba de allí corriendo. Las corridas son una agresión.

Tenemos las espaldas anchas de tanto como soportamos. Cuando veo a uno de nuestros paisanos grandes como armarios, pongo freno al orgullo: no es por sanos que estamos, somos grandes porque durante generaciones nos hemos visto obligados a amoldarnos a las necesidades de los señores. Estamos tallados a su conveniencia. Grandes como armarios, no, grandes como bueyes. Dicen que un gallego nunca se sabe si sube o si baja. Es una defensa campesina. Los montañeses dicen que somos recelosos. Es otro sistema de defensa frente a las afrentas. Es una lástima porque en lo que nos hemos convertido no deja de ser lo que somos: güeis duendos, al menos mientras lo consintamos.

Siendo lo anterior malo lo peor es que los mamones acaban señoreándose y las perrerías calando. Así, el primer año, 2012, el cartel de Tudanca apenas contaba con publicidad y la que había era forastera. Este año veo que pone dinero hasta el bar tienda "La flor del Nansa" de La Lastra. A la señora del primer año seguro que ya no es necesario que el negociante la invite, seguro que es ella, por propia voluntad, la que compra la entrada. Dentro de poco las corridas de Tudanca se habrán asumido como naturales. Si no se pone remedio.

Si no se pone remedio, decía, los mamones acabarán señoreando y correremos el riesgo de acabar todos pareciendo tratantes de ganado, pero de los de sombrerito cordobés, encantados de cantar "maricón el que no bote" u otra simpleza parecida subidos a una barca rodante. Si no lo remediamos, acabaremos como en Santander, encantados con nuestras vaguadas hormigonadas y revoltijos de hierro que asoman a la bahía. Solar de perrerías, y nosotros un perro más de la jauría.

En Santander molesta la morrina porque impide ir a los toros. Y tomar el sol en tumbonas de hormigón plantadas en un antiguo dique borrado del mapa mientras se toma un rebujito. Bendita morrina.

Un vez vi en Tudanca vauliar la tierra al calor del sol y acabar cubriéndolo todo. Aquí está mi aliento. Otros quizá pongan algo más.

martes, 21 de julio de 2015

Del sel al llar

El libro Del sel al llar, a la venta un ejemplar aquí, no está mal. Difícil de encontrar.

domingo, 19 de julio de 2015

El origen del balcón en una casa de Ucieda

En la entrada anterior veíamos cómo las casas montañesas habían avanzado hasta alcanzar el alero en aquellas casas llanas que habían crecido en altura dejando un espacio en blanco de grandes dimensiones en el portal.

En una casa de Ucieda hemos visto cómo se llena el portal: a la izquierda vemos una pajareta (así identificada por el vecino):



Y a la derecha un cuartu del portal que podemos considerar doble con un balcón (sic) que tiene encima una pajareta (sic):



Estamos ni más ni menos que ante el origen del balcón o correor.

Solo hemos visto algo parecido en el barrio Sepoyu de Terán, aunque no de forma tan evidente.

Esta casa y la anterior de Ucieda son dos eslabones arquitectonicos de especial interés histórico.

El cuadru y el patio interior

Ya he hablado en otras ocasiones del cuadru, técnica constructiva antiquísima en la que paredes de piedra y estructura de madera no se hablan, de manera que si cae la pared el interior se mantiene intacto.

Voy a poner un ejemplo claro fotografiado ayer en Ucieda:





Fijaos que la estructura interna es autosustentante, como una pérgola, y que no guarda relación alguna con la pared de piedra. Apunto que aunque lo parezca el poste que está más hacia afuera no apoya sobre la pared de la fachada, sino sobre el suelo.

Aquí:



Por cierto, en el cuartu del portal de esta casa hay una ventana con un ajedrezado muy interesante:



También en Ucieda topamos con la siguiente casa:



El vecino nos dejó pasar a la cuadra y pajar. Caso curioso: pasamos por un hueco con las dimensiones de un carro por debajo del balcón, a mano izquierda, que en ese tramo quedaba reducido a un pasillo, y dimos a un espacio hueco o patio interior que llegaba hasta el techo.

Encontramos de frente la cuadra y encima el pajar, abierto.



La siguiente foto está tomada desde debajo del balcón, asomando. La pared interior del balcón (y de parte de la sala del piso superior) parecen haber tenido o que todavía tengan lo que en Bárcena Mayor se conoce como colondras (paredes de tabla y piedra).



El vecino nos dijo que en estas casas lo primero que se levantaba era el tejado y que la piedra venía después. La madera no se relaciona con la piedra, son palabras prácticamente literales del vecino.

La casa es, creedme, espectacular.

Solo hemos visto un patio interior similar en otra ocasión, en Mazcuerras, aunque en este otro caso era menos llamativo.



Esta casa de Mazcuerras ya solo funciona como cuadra y pajar. Lo que se ve es la puerta del pajar. Las cuentas corresponden a pacas (dos viajes). También se advierte una piel que puede ser de tasugu o tejón. La puerta de la cuadra presenta un cierre liviano. Los cierres alguien tendría que estudiarlos algún día.



Son fotos en las que no se aprecia nada de lo que ahora nos interesa, el cuadru y el patio interior, pero las pongo por lo que puedan aportar a otros temas, aun a riesgo de restar claridad a la entrada.

En esta casa de Mazcuerras pasabas por debajo no del balcón, a diferencia de la casa de Ucieda, sino de la sala del piso superior.

Estas casas dejan bien a las claras que hubo un momento en que las casas llanas crecieron en altura dejando un espacio vacío en el portal que fue aprovechado para prolongar o adelantar la casa, que llegaría a alcanzar la línea del alero. En este espacio en blanco es donde encaja el cuartu del portal, la pajareta o vargareta, el balcón o correor, etc.

Piso superior de las casas llanas, socarrena y topes en Ucieda, Manuel Llano en esperanto, particiones de la casa montañesa y redes

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Muchas veces me he referido al piso superior de las casas llanas. Primero creía que no había piso superior. Luego comprobé que sí lo había y que las casas llanas que podían, las de los extremos de las hileras, contaban con una ventana generalmente envuelta en piedra de sillería, pero no siempre, que se abría a buena altura en el jastial. Esta ventana yo la consideraba la ventana de un cuarto ubicado en el piso superior, un cuarto de prestigio. En este supuesto cuarto de prestigio yo quería ver el antecedente del cuarto de la sala que vino más tarde, cuando aparece el balcón.

Entrada relacionada, aquí.

Pero estaba equivocado. Las ventanas que se abren en lo alto de las paredes laterales de las casas llanas son ventanas que iluminan las salas del piso superior, salas diáfanas. Estas salas servían para todo: como almacén y secadero de cosechas (antecediendo al soberáu), como almacén de alimentos (en la pérgula o cajón ubicado encima de la lumbre), para dormir en un jergón...

Por consiguiente, en las casas llanas había un piso superior que era diáfano y que contaba con una ventana lateral, a veces de sillería, por donde entraba la luz. Este espacio era polifuncional: para cosechas, para productos de la matanza, para dormir, etc.

Esta sala antecede no al futuro cuartu de la sala, sino a la sala misma, que, efectivamente, en ocasiones se dota de un cuartu que es el que asoma al balcón y puede que a un balconcito lateral que es la solana. Encima de este espacio aparecerá el soberáu.

(2)

Fijaos en esta socarrena de Ucieda, de apariencia más o menos moderna...



... fijaos, decía, cómo aguantan las vigas, con qué topes o pinos de madera:



Estas vigas están reutilizadas. En origen en lugar de clavos se utilizaron pinos de madera. Ahora, en esta socarrena, los pinos sirven a modo de tope.

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Manuel Llano en esperanto:



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Nos contaba un amigo que una paisana encargó una reforma de su casa a otro amigo y que éste se encontró el baño disgregado en tres espacios: la bañera en el soberáu, el retrete debajo de las escaleras y el espejo y lavamanos en el correor.

Todo era relativamente reciente pero estaba ubicado según dictaba la lógica antigua: la bañera en el desván porque era un espacio relativamente apartado, el retrete debajo de la escalera que era donde a veces estaba el marrano y el lavamanos y espejo en el balcón para poder ver.

Nos recordaba nuestro amigo que las casas no hay que pensarlas como lo hacemos hoy. La cama no tiene por qué estar en el dormitorio y tener al lado una mesita de noche y a los pies un armario, no. La cama puede que fuera un jergón que se ponía y quitaba en la cucina o estar en el soberáu y la ropa en un arcón situado en cualquier rincón seco de la casa.

(5)

Esa edá na que cudas que las rées sirvin pa que pasi l´augua, solu.

Composiciones en Colindres y Valle, hilera coartada, combas en las rejas y gallinero en Ucieda

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En esta fantástica casa en ruinas de Colindres...



... encontramos la siguiente composición:



(2)

Esta otra composición la encontramos en el pórtico de la iglesia de Valle de Cabuérniga:



(3)

En Virgen de la Peña hay una hilera que comenzó a desarrollarse y, oh fatalidad, plantaron una casa en la huerta de la del medio. Resultado: las casas laterales medraron, pero la del centro solo hasta un punto intermedio.

La que plantaron en mitad es hoy una casa de hormigón.



Recientemente han añadido otro bloque a su izquierda, el amarillo, pero éste es más reciente (aunque no lo parezca a simple vista) y no condicionó la casa que oculta, que es montañesa canónica.

La casa de origen, la casa de la hilera, que tapa la blanca de hormigón, sin embargo, se quedó a medio camino.



Esta última foto está tomada desde dentro, desde el portal, hacia afuera:



(4)

En muchas rejas aparecen combas en uno de los barrotes, así:



Lo hemos visto en dos casas de Sopeña de Cabuérniga, en Mazcuerras, en Carmona...

Parece que su función no era una sola. Podía servir para pasar por la reja una botella o un pan o para echar a la calle los restos de un plato.

A mí me parece que esta comba lo que hace es enfrentarse a la ansiedad que provoca la regularidad de la reja. Ante una retícula, una trama compuesta por barrotes que se cruzan siguiendo un patrón, uno de ellos se comba. ¿Para qué? Para prevenir cualquier imprevisto. Es como las células que mutan a lo loco para asegurarse la viabilidad ante un escenario de futuro imprevisto. Lo mismo. Uno de los barrotes se comba para romper la previsibilidad asociada a una cuadrícula de hierro.

(5)

Gallinero en Ucieda:



Fijaos en la malla actual que confirma que sigue utilizándose como gallinero.

Cerca, el bebedero de piedra.

Y la joraca, por supuesto, que es para las gallinas, no para los gatos.

La puerta es antiquísima.

Presenta uno de esos cerrojos enormes que van por fuera. No hemos visto más de cuatro hasta ahora:



Grafiti en Carmona, tontos de maíz, morenales en Mazcuerras e hilera de casas llanas, y llave

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Grafiti de lo que parece un pollo en la pared de una casa de Carmona:



Aquí:



(2)

Aquí puse un tontu de maíz.

Ahora pongo otro más pequeño fotografiado en Ucieda:



Quizá el menor tamaño lleve aparejado otro nombre, pero no creo. El primero sí estoy seguro que se llama tontu porque me lo dijo el vecino. En el caso de Ucieda no lo he confirmado.

(3)

Mi abuela decía morenal al elemento vertical de piedra en el que encajan los palancos para cerrar las fincas. Cuando era de madera lo llamaba istial.

Dos morenales de Mazcuerras:



La relación de morenal con "muro" es evidente, lo mismo que con murión (el caracolillo).

Istial tiene una etimología más oscura.

(4)

En Mazcuerras, hilera de casas llanas por atrás:



Parece claro que la hilera se levantó de una sola vez. Enlazaría, así, con las hileras unitarias de Lamiña o Terán. En su momento relacionamos este tipo de hileras con long houses de tradición noreuropea.

Lo antedicho choca con lo aceptado por nuestras latitudes hasta ahora, principalmente a rebufo de Casa y aldea del arquitecto Ruiz de la Riva, que defiende que estas hileras nacen a partir de una casa paterna a la que se van sumando casas laterales a medida que crece la familia, conformando la hilera.

Sin embargo, nosotros creemos que muchas de estas hileras fueron levantadas de una sola vez, de punta a punta, lo que obliga a interrogarse: levantadas, ¿por quién, qué voluntad movería su construcción, qué relación existiría entre sus vecinos?

Las casas que conforman esta hilera de Mazcuerras son llanas:



En estas hileras levantadas de una sola vez las casas más potentes suelen ser las laterales.

En una de estas hileras unitarias de Lamiña, donde son mayoría, una de las casas llanas centrales presenta señales de recrecimiento en fase uno (está dotada de esquinales, nada más) lo que permite sospechar que cuando vemos en otras hileras que la casa central es la más potente no es porque esa casa sea la paterna fundacional de la hilera, como defiende Ruiz de la Riva, sino porque, en una hilera levantada de una sola vez, la casa llana del centro, por el motivo que sea, crece más o antes que el resto. Sobre esta hilera miñega, aquí (lo que apunto en esta entrada sobre el hórreo de Periedo temo esté equivocado, así que, por favor, léase, llegado el caso, con todos los reparos del mundo).

De todas formas, puede que convivan las dos génesis para las hileras: la unitaria y la gradual. No tienen por qué ser excluyentes.

Esta hilera de Mazcuerras tiene enfrente huertas y socarrenas (nunca *socarreñas):



El espacio público que antecede a la casa, y cuyo cuidado depende de la familia, se llama corral. La sucesión de corrales es la corraliega. Cuando una casa cierra su corral (como nos ha dicho una vecina que va a hacer en su casa de Valle de Cabuérniga) aparece la corraláa. La puerta de esta corraláa si es potente se llama portaláa y si no lo es, portaliega.

(5)

A veces lo que buscas está en su sitio y es por eso precisamente que no lo encuentras.


Grabado en Ucieda y grafiti en Los Riconchos, ventanas antiguas montañesas, piedras de puertas de quiciu y antiguo refugio en la mies de Santander

(1)

Grabado en Ucieda:



Aquí:



(2)

Grafiti en Los Riconchos:



(3)

Hay veces que encontramos ventanas abiertas en un único bloque de piedra.

En Carmona:



También en Carmona (ventana recientemente recuperada de un camino, donde estaba enterrada):





En Ucieda:



Estos bloques a menudo aparecen en sitios dispares, en ocasiones empleados como parte del paramento, integrados como una piedra más. Por ejemplo, hace no mucho, en una casa de Mazcuerras encontramos uno de estos bloques partido por la mitad todo a lo largo y los dos pedazos resultantes empotrados en el jastial, es decir, en la pared lateral de la casa. La propietaria nos dijo que a ella le habían dicho que estos pedazos, que presentan una pequeña rampa (por la forma como fue partido el bloque original), se utilizaban para echar sal al ganado. Falso. Y es que estos bloques desconciertan. Nosotros mismos hemos lanzado alguna hipótesis al respecto, como que son los precedentes de las troneras y que es por eso que aparecen casi siempre fuera de contexto, porque las troneras los desplazaron. También falso.

Realmente estas ventanas abiertas en un único bloque de piedra son, pues eso, ventanas.

Ventanas anteriores a la aparición de las ventanas de proporciones actuales. Ventanas, cabría decir, anteriores a la aparición de las contraventanas con cuarterones. Ventanas, a fin de cuentas, asociadas a casas llanas o góticas.

Góticas por seguir la corriente, porque hemos visto en Valderredible iglesias románicas con ventanas en todo iguales a éstas.

Entiendo que habría tres tipos de ventanas: las potentes, integradas en un "parche" de sillería, bien en la fachada o bien en el jastial, ventanas que podrían estar compuestas por varias piezas, pero que no por ello dejarían de ser de pequeñas dimensiones, abocinadas; las intermedias, éstas abiertas en un único bloque, las más polivalentes; y las corrientes, apenas rendijas formadas por la aproximación de lastras, éstas en los jastiales o en las traseras de las casas.

(4)

Dos piedras de una puerta de quiciu reutilizadas en una pared de una huerta de Valle de Cabuérniga:



La puerta que hace de cierre y se ve en la foto tiene bisagras, así que o bien no es ésta la que corresponde a las piedras o bien sí es la que corresponde, pero en una fecha posterior le pusieron bisagras. Esta puerta que hace de cierre está sujeta por dentro del siguiente modo (provisional, en apariencia):



Otro sistema para las puertas de quiciu, esta vez en una huerta de Sopeña de Cabuérniga:



(5)

Antiguo refugio en la mies de Santander, por dentro y por fuera:



Queda por saber si se trata de un refugio de lógica ganadera o agrícola.

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