miércoles, 28 de enero de 2015

De mientras



We will shrink and then be quiet as mice
And while the cat is away....

Autocrítica en relación con mi crítica a Claro que Podemos / Cantabria

No he entendido nada, me temo.

En mi anterior entrada reclamo un escenario nuevo pero yo soy el primero que tiro de lógica caduca.

He empezado así: "la gente lo que necesita es esto". Ocurrencias. Obviamente, yo no voy a reconocer que son ocurrencias, ni siquiera las reconozco como tales en mi fuero interno, pero lo son. ¿Quién soy yo para saber lo que necesita la gente? Mi actitud es la del político caduco: "soy tan bueno que sé lo que hay que hacer" que suele venir de la mano de "dejadme a mí".

A lo anterior, al "yo sé qué hacer", se suma lo siguiente, que es aún peor: como lo que yo digo que hay que hacer no coincide con lo que otros proponen, enseguida salgo por peteneras y digo "pero quiénes son éstos que no saben lo que hay que hacer", entendiendo por lo que hay que hacer lo que a mí se me ha ocurrido que hay que hacer.

Fatal.

Voy a intentar enmendarme.

Podemos está compuesto por personas desvinculadas de la maraña política que tienen muy buena voluntad, quizá no experiencia política pero sí un grado de compromiso con su entorno más que probado (lo que es mucho más importante que saberse manejar en los despachos), cuya intención es llevar al foro político lo que la gente realmente demanda, no lo que se les ocurra a ellos o a los que andamos cerca. La clave está en la gente. Hay interlocutores, no demiurgos, es decir, hay reuniones con la gente, intercambio de ideas, debate, no ocurrencias de cuatro iluminados (iba a traer aquí el ejemplo de Revilluca con la Fundación Comillas pero no es necesario porque el mejor ejemplo posible de salidas del tiesto es mi anterior entrada en este blog). Podemos está recurriendo a las distintas formas de sociedad organizada existentes para armar su programa. Un programa que todavía está en construcción porque hay mucha gente a la que consultar. Podían hacerlo fácil, podían arrear, pero no, se están sentando con todos y escuchando para después actuar en consecuencia. Es algo inédito. Debe ser que yo ya estoy tan zurrido que no lo vi, no me di cuenta hasta esta misma noche, que, en la cama, me dije: "¿pero cómo no lo has visto antes?" Sobre todo: "¿pero cómo no lo viste antes de meter la pata en el blog?" Solo espero no haber perjudicado a nadie.

Siguiendo en mi línea (consejos vendo que para mí no tengo) creo importante no dejar a nadie fuera de la ronda de consultas. El reto está en conseguir que se os reciba. No todos van a querer, aunque solo sea para después poder decir que con ellos no os reunisteis. Y la urgencia. Qué lástima de tiempos. Ánimo y al lío.

martes, 27 de enero de 2015

Crítica al programa de Claro que Podemos / Cantabria, v. 2

Acabo de leer el programa de Claro que Podemos / Cantabria. Realmente no sé si es un documento previo al programa definitivo. Lo que fuere, le falta enfoque, que es lo más difícil de todo. Pero es por donde hay que empezar.

Por ejemplo, Cultura. A escala micro (siendo poco ambiciosos) se puede plantear, se me ocurre, poner orden en las ayudas a la edición. El PRC lo hacía mal y el PP lo está haciendo peor. Se puede y debe hacer mejor.

A escala macro, siguiendo con el ejemplo anterior, se puede plantear la creación de un Servicio de Publicaciones del Gobierno de Cantabria. De este Servicio dependería la regulación de las ayudas a la edición. Somos me atrevería a decir la única Comunidad Autónoma que no lo tiene.

Estos dos puntos (la creación de un servicio de publicaciones que entre otras tareas regule las ayudas a la edición) podrían formar parte de una línea estratégica centrada en el libro / lectura.

No quiero seguir porque es mi campo y me enredo.

Lo que demanda la gente es un nuevo escenario. No es solo hacer lo mismo, mejor. Es hacer lo que hay que hacer, que pocas veces coincide con lo que se está haciendo (y solo basta mirar alrededor para darse cuenta). Ahí está el verdadero reto. El documento de Claro que Podemos se queda corto. ¿Podemos, qué?

Pasa algo parecido con Sanidad. Está bien proponer potenciar la prevención, el empoderamiento del paciente, etc. Pero después de estos enjuagues, ¿qué? Está bien que haya gente que aporte experiencia. Otra cosa es repetirla. No sé qué de bueno puede ofrecer una antigua consejera socialista, sinceramente.

Escala macro: apostar por la Gerencia única. Todos los hospitales pasarían a ser gestionados de manera efectiva desde un único punto, el epicentro de una red radial. Valdecilla es hoy el motor del sistema. No sería más que dar carta de naturaleza a una realidad. Haciéndolo se evitarían muchos problemas.

La Gerencia única obligaría a replantearse el papel del SCS, que quedaría yermo. Una vez compactada la dirección y gestión de los hospitales, la Consejería podría asumir las atribuciones restantes del SCS, pocas. Nos quitaríamos un monstruo administrativo de encima.

Yendo de la Sanidad a la Educación: trasladar la Facultad de Medicina al Nuevo Valdecilla. El Hospital recuerdo que es Universitario. Espacio en el nuevo edificio, hay, y de sobra. La Facultad se está cayendo a cachos. Sería mucho mejor para alumnos y profesores, sobre todo ahora, con el Plan Bolonia.

Es esta escala macro, en mi opinión, la que demanda, ahora, la gente. Es a la construcción de un nuevo escenario que tresponga el actual, si es que el actual lo es, a lo que hay que dedicar esfuerzos. Y hay que darse prisa.

lunes, 26 de enero de 2015

Crítica al programa de Claro que Podemos / Cantabria

Corregido en entrada superior, aquí.

domingo, 25 de enero de 2015

De caballos y hombres, corazones de pera y pirulís, presos, vídeos que son una tortura y la cinta de mis abuelos

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De caballos y hombres, aquí, refleja el protagonismo del caballo en la cultura islandesa. Asombra las conexiones con nuestra propia cultura.

Por cierto: montaoriu, piedra alta que ayuda a montar.

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Mi abuelo paterno, que era americano, me decía que lo que a él más le gustaba era el corazón de las peras.

Es cierto que tiene un sabor excitante.

A mí una de las cosas que más me gustaba era pasar la lengua por la base de los pirulís.



Hemos comprado uno esta mañana en el quiosco que hay a la salida del túnel.

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Me pregunta un conocido que qué le diría a una madre de preso etarra que está en una cárcel andaluza.

Le diría que su hijo tiene la oportunidad de romper con el (t)error y que, aunque le cueste, que no la desaproveche. No dudo que sea duro dar el paso pero seguro que no lo es más que lo que ha hecho para que lo encarcelaran. Le diría, también, que flaco favor hará a su hijo si va a verle de la mano de los que justifican lo que ha hecho.

Pero esto es lo que le diría yo.

Salíamos un domingo de casa la familia en coche. En unas horas volvía a Madrid. Salíamos a despedirme. No solía venir mucho a Santander porque no tenía dinero. Nos paró un policía desencajado y nos dijo que abandonáramos el coche y que echáramos a correr. Estábamos en la rotonda que hay entre las dos alamedas. Nada más salir del coche explotó un coche bomba enfrente de Ministerios, en la calle Vargas.

Esto es lo que le diría yo, decía.

No sé lo que le dirían los dos hermanos, compañeros míos de instituto, que se quedaron huérfanos porque a sus padres los mató una bomba que estalló en la rotonda de La Albericia.

En cualquier caso, la cadena perpetua no la merece nadie. Es algo que hay que corregir. Todo el mundo merece tener la oportunidad de corregir sus errores y mejorar. Ojalá se pueda dentro de poco.

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El conocido de antes también me envía el enlace a un vídeo sobre torturas en País Vasco.

Sale una chica a la que entrevistan en la plaza de un pueblo. Se ve gente pasar por detrás, niños jugando. El escenario es perfecto: todo hace creer que se trata de una chica que no solo está en la plaza del pueblo, sino que está con el pueblo. Sale otro chico en una sala con un logo muy chulo de Etxerat. Si Chillida levantara la cabeza. Sale otro chico con cara de buena persona, que no dudo lo sea, con un primer plano cerradísimo. Este chico transmite especialmente bien. Lo que quiere. Sale otra chica en una especie de centro de estudios y es la que me parece que dice lo de que la policía entró en su casa una madrugada echando la puerta abajo y que ya eso ella lo consideraba tortura. No pude ver más. Dejé de chuparme el dedo y di al stop.

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Mis abuelos maternos murieron hace muchos años. La que era su casa en Santander lleva mucho tiempo cerrada. En el balcón resisten una cinta y otra planta que no reconozco. De las plantas se ocupaba sobre todo mi abuelo.

Ayer fui con mi madre a coger un poco de cinta.



Me dijo que hay que meterla en agua para que salga. No se acordaba si había que meterla sin más o de si había que meterla boca abajo. Cogimos dos guías para poner una hacia arriba y otra hacia abajo y asegurar.

He metido las dos en un vaso de caramelo de los que trajimos de Colindres. No son transparentes, pero tampoco opacos. Así vemos si medran o no.



En la foto parece que estoy brindando, pero no. Es en casa. Lo que se ve es un casco de minero, un termómetro que quiere ser de mercurio (no acabamos de encontrar uno, así que hacemos con uno que se le parece) y algo que paso a explicar a continuación: Raquel y yo solemos ir a rebuscar en depósitos de cosas que traen las mareas, sobre todo para dar forma a sus colecciones de joyería (aquí). Una vez cogimos un corcho de corcho (ahora lo habitual es que sean de plástico) muy pulido por las corrientes. En casa lo empapamos en tinta y lo pasamos por una página de buen papel que nos había dado nuestro amigo Giuliano, de Art Papel. El resultado es lo que se ve en la foto.

Hice la foto ahí porque con fondo blanco se ve mejor. El caramelo no es opaco, como decía, pero casi. Se ve mal. Es como si dentro hubiera niebla que no se va.

Dice Xandru Fernández que la niebla huele a coliflor cocida, pero no en su blog, que enlazo aquí, sino en un libro suyo, no recuerdo cuál.

Cuando hice la foto olía a pan requemado.

La cocina es americana.

Cuando salga la cinta, la que está boca abajo o la otra, ojalá las dos, las plantaremos en un bote que hemos comprado hace un par de semanas en el rastro del túnel. Es un bote de esos de siempre, con flores pintadas. La tapa encaja en el culo del bote. El culo tiene varios agujeros. Es una lata que ya ha sido utilizada como maceta.



El cajigu que se ve en la foto está cogido en Carmona. No sé cómo le irá. Raquel dice que mal y yo que estamos en otoño.

- No, en invierno.

- ¿Tan rápido?

- Igual pasará.

En Cantabria cualquier bote sirve como maceta, incluso si está oxidado. Es algo que llama la atención. Es cultural. De eso ya traté aquí.

Me encanta tener en casa la cinta de mis abuelos.

sábado, 24 de enero de 2015

Murales de Jesús Otero y Xesús Vázquez en Santander, gentrificación (fase uno), derecha e izquierda en la calle Alta, acceso interior a bodega callaltera y antiguo escudo nobiliario en un banco del Sardinero

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Murales del escultor Jesús Otero en un pasadizo de la calle Burgos de Santander.

Detalle:


Me recuerda al mural de Xesús Vázquez en el edificio que hace esquina en Lamarga que ya puse aquí y repito ahora:


Son varios los murales que merecen la pena en Santander.

Sale una ruta.

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Proceso de gentrificación, fase uno: hacer que clame al cielo.





En la calle Alta de Santander.

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Derecha e izquierda en un antiguo camino de la calle Alta de Santander.

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Acceso interior, es decir, desde el portal, a la bodega de una vivienda en la calle Alta de Santander. La casa de Sotileza tenía un acceso interior, como éste, y otro exterior, en la actualidad tapiado.

Me dice un amigo que en el Barrio Pesquero de Santander los vecinos siguen llamando a las plantas bajas, bodegas.

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Antiguo escudo nobiliario santanderino reutilizado como respaldo de un banco en el Sardinero tras el incendio del 41. Hay otros tirados en el jardín de acceso a la Biblioteca Municipal de Santander y otros muchos, tengo entendido, arrumbados en un almacén municipal, quizá compartiendo espacio con la escultura ecuestre de Franco.

De libros con doble vida, el blog de nuestro alcalde, la rampla de Sotileza y la plazuca del Rampalay, mi fotocopiadora y la cadena perpetua, y el faro

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El libro Historia de los salazoneros italianos en Cantabria publicado por la UC el año pasado ya fue publicado con un título muy parecido por la Consejería de Medio Ambiente, en época socialista. Ahora se vuelve a publicar, parecido, por otra institución. Eso es sacar rendimiento y lo demás, cuento.

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El blog de Íñigo de la Serna, alcalde de Santander, tiene fondo negro.

Pues eso.

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Me contaba el poeta y dramaturgo Isaac Cuende, nacido en la calle Limón del Cabildo, que siendo él un chaval no había semana que no se suicidara alguien en la Rampla de Sotileza.

Hoy la han dejado muy bonita.

El refugio antiaéreo de la rampla ni se nota, oye.

Me contaba también Isaac que en la plazuca del Rampalay, pegada a la iglesia de Santa Lucía, en Santander, ponían una mesa por la que iban desfilando las familias de los republicanos condenados. Era donde se rapaba a las mujeres. Era también donde se las obligaba a beber aceite de ricino. Si tenías mala suerte y se cebaban contigo porque tu marido era, por ejemplo sindicalista, tenías muchas posibilidades de recibir ración extra, la estipulada, y acabar muerta en alguna esquina, de camino a casa, barrida por dentro.

En la plazuela han puesto la escultura de un obispo que parece un cabezudo, oye. Qué feo. Tenemos que escribir una carta al director de El Diario Montañés. No se puede consentir, tú. A ver si se la cambian por otra de su tamaño.

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La fotocopiadora de mi empleo es de autoservicio, que es una manera fina de decir de pago.

Es absurdo que sea de pago. El dinero recaudado es mínimo. Además, su gestión es problemática. A todo lo cual se suma que la tinta la paga la empresa proveedora. Si la dejáramos en abierto a nosotros no nos costaría nada, al contrario, sería un alivio. Entonces, ¿por qué? Que sea de pago es simplemente una barrera mental, es una forma de poner freno a las fotocopias incontroladas. A todos nos ha pasado: sentir la necesidad de fotocopiar todos los libros y todos los artículos del mundo. Si es de pago, te lo piensas dos veces. Si después de pensártelo dos veces sigues sintiendo tal necesidad, adelante: no te vas a volver pobre si fotocopias el mundo en nuestra fotocopiadora.

De todas formas, estoy revisando que sea de pago. Probablemente la acabe poniendo gratuita, al menos en prueba, a ver cómo responden los usuarios.

Lo anterior me sirve como vía de acceso alternativo al tema de la cadena perpetua: antes la reinserción era el concepto que confería, desde la cabeza, legitimidad a todo el sistema penitenciario. Sobre la reinserción pivotaba todo. Hacía la cárcel tolerable porque servía para algo, para algo bueno, positivo.

La cadena perpetua acaba con la referencialidad de la reinserción. Ahora todo el sistema penitenciario se ha venido abajo.

No sé si decir que ahora el sistema penitenciario no es que se haya venido abajo, a lo mejor lo que se ha caído es la careta, a lo mejor lo que ha pasado es que ha quedado en evidencia, que siempre fue lo que ahora se ha demostrado que es. No quiero pensar así.

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Me contaba el otro día mi padre que sus abuelos, o sea, mis bisabuelos, tuvieron durante un tiempo un bar en El Alta, concretamente enfrente de los Salesianos, colegio que funcionó durante muchos años como cárcel.

Me contaba mi padre que su abuela le contaba a él cómo venían a primera hora de la mañana soldados temblando porque habían tirado hasta a veinte personas de una vez por el faro.

El periodista Aser Falagán, de El Diario Montañés, decía en uno de sus artículos que no es cierto que tiraran a gente por el faro, que es un mito. Ayer mismo dos amigos míos que tengo por bien informados me decían que puede que mi bisabuela no mintiera pero que probablemente sí que estuviera engañada. La memoria, que no es de fiar. Los historiadores no han podido demostrar que se tirara a nadie por el faro.

Ya.

Próxima estación

viernes, 23 de enero de 2015

Gracias, Mariña

La periodista Mariña Álvarez de El Diario Montañés firma hoy un artículo sobre los pingües beneficios que traerá consigo el fracking que es un primor.

jueves, 22 de enero de 2015

Ratas

Siempre tuve para mí que las cárceles, dentro de lo malo, cumplían una función: ayudar a la reinserción. Si a un tipo que vive en un entorno duro y un día acaba, no sé, matando a alguien, bueno será que se le aparte unos años de su entorno para que él mismo, con ayuda, cambie el chip. Así dicho queda fatal, lo sé. Se me puede sacar toda la punta que se quiera.

Ya que estamos, entiendo la dispersión de los presos por delitos de terrorismo. Si poniendo a todos juntos no consigues nada, malo. Conseguir o no conseguir se mide por el grado de reinserción alcanzado. Y en este contexto, ¿qué se entiende por reinserción? Pues el llegar a darte cuenta de que meter dos tiros en la cabeza a un tío (un policía, un militar, un político, un empresario, el que sea) o poniendo una bomba en un supermercado, por ejemplo, es malo, se consiga con el atentado algo o no (por mucho que se consiga, que no lo sé, nunca compensa porque la degradación humana que provoca es total). La dispersión, en este caso, favorece la reinserción. No puedo entenderla como un castigo. Cierto es que yo ya me la encontré cocinada y encima de la mesa, como quien dice, y que me he tenido que esforzar para entenderla para bien. No puedo hacerlo de otra manera. Llamadme ingenuo.

Lo anterior puede llegar a tener un uso perverso. Meter a un tío cuarenta años o no quitarle los años de cárcel cumplidos en otros países me parece algo intolerable. O que pueda salir alguien pagando una fianza multimillonaria sin que tenga ni siquiera que fingir que reconoce haber cometido un delito, como está ocurriendo con muchos políticos corruptos.

Ahí está esa tensión.

O estaba.

Anoche pongo la tele y de buenas a primeras me entero de que en España se ha implantado la cadena perpetua.

¡¿Cómo?!

Ahora sí que no hay modo de justificar nada. Ahora sabemos que sí, que las cárceles se están empleando en este país como una forma ignominiosa de venganza. La reinserción no existe. La cadena perpetua en este país, le pongan el nombre que le pongan, es una vergüenza, es una atentado a todo, echa todo por tierra. España es un país de ratas. Nos han rebajado a ratas, a todos. Me siento fatal, chicos.

miércoles, 21 de enero de 2015

Errata naturae: Cortiguera, Colongues y Manuel Llano

Colongues fue pintor de vanguardia histórica. Su primera obra se la compró Manuel Llano. Se aprecia en una foto famosa del escritor posando en la biblioteca de su casa. Por cierto, en la biblioteca he podido reconocer el romancero de Cossío y Maza Solano, de 1933 y 1934, lo que ayuda a datar la foto. Todo, biblioteca y cuadro, desaparecieron en el incendio de 1941. Hay un cuadro de Colongues impresionante en el Museo de Bellas Artes de Santander, actual MAS. Hoy está en el almacén. Colongues ilustró Los tres Cuernos de Satanás de Romero Raizábal, en la senda de Hampa de Pick con maderas de Pancho Cossío. El primero está a la venta en la librería de Carmen Alonso y el segundo en la librería Carmichael Alonso. Ninguno de los dos está en la Biblioteca Central de Cantabria y creo que en la Municipal tampoco el segundo en su primera y única edición (lo que hizo el Grupo Cuévano es un facsímil a partir del ejemplar de la Biblioteca Popular de Torrelavega, actual Gabino Teira, robado). Las maderas originales de Pancho Cossío las tiene el Archivo Lafuente. Colongues acabaría en Falange. Recuerdo aquí que Manuel Llano fue obligado a escribir un libro propagandístico de Falange poco antes de morir (su muerte, que fue fulminante, estuvo precedida, según cuenta José Hierro, por la publicación de su esquela uno o dos días antes, extremo que no he podido confirmar, aunque encaja bien en la campaña de acoso a la que a buen seguro fue sometido y que, incluso, se podría llegar a especular podría haber provocado su muerte prematura), libro cuyo único ejemplar conocido conserva Celia Balbuena, que, como buena investigadora que es, no quiere publicar ni referenciar ni enseñar a nadie. Lo de buena es por decir algo. Maja sí que es.

Un último detalle: Cortiguera no es Colongues. Creo que Cortiguera también es cántabro, por lo de la familia de médicos de la Cuesta de las Cadenas, en Cañadío, pero realmente no sé quién es. En la anterior entrada me equivoqué de pintor.

martes, 20 de enero de 2015

Mujeres de Cortiguera y Okuda, dos vanguardistas cántabros



Las mujeres de Cortiguera se parecen a las de Okuda.




Butrones

Aquí puse la foto de un butrón colgado en un bar de Saja (Cabuérniga). La repito:



Pongo a continuación fotos de butrones gallegos:



Están en el Museo del Pueblo Gallego.

lunes, 19 de enero de 2015

De oes inesperadas

En la entrada anterior mencioné la morrina (argaña en Guarnizu, que curiosamente es una palabra que en asturianu se aplica a una planta montés del género Ulex) y entradas más atrás ponía la foto de una barca atracada en Puerto Chico con el nombre de Sutileza, una variante del Sotileza perediano. La sutileza o sotileza es parte del aparejo de pesca. Es una palabra prácticamente extinta. Mi padre, santanderino, la entiende, aunque ya no la emplee.

Pasa una cosa curiosa en montañés que yo creo no se ha estudiado. Hay palabras en las que se espera una /u/ pero aparece siempre, o casi siempre, en hablantes patrimoniales una /o/. Pongo casos que yo mismo he escuchado: morrina (nunca murrina); mojer (en Garabandal); movición (nunca muvición); sotileza (en Pereda); de contino o de continuu (nunca de cuntino o de cuntinuu).

Esta /o/ inesperada no suena como una /o/ normal. Esta /o/ suena... suena como la doble /o/ de Campoo o de Boo (que por cierto hace poco supe que pertenece al campo semántico de váu, castellano vado). ¿Y cómo suena esta doble /o/? Pues parecido al catalán por, pavor. No sé de un equivalente en castellano.

Esta /o/ inesperada habría que intentar explicarla.

domingo, 18 de enero de 2015

Lluvia



El centro de Santander ya sabéis que fue arrasado. Tras el incendio metieron bulldozers. La actual calle Lealtad, por ejemplo, es artificial. Partieron por la mitad el Cierro de Somorrostro. Es por eso que la catedral parece que está aislada en un peñasco. Antes la catedral era prolongación del Cabildo de Arriba. A los que ganaron la guerra, en sus despachos de Burgos, les molestaban las cuestas.

Algo nos queda. Hoy es de lo más habitual escuchar quejarse a los santanderinos de la lluvia.

El otro día me crucé con una madre que llevaba a su bebé en un carrito. Morrinaba. Lo llevaba tapado con un plástico, como en una pecera. El bebé iba con los brazos extendidos. Estaba fascinado con la morrina. La quería coger.

Hace unos meses estábamos en las siete calles de Bilbao, concretamente en una calle de bares que hace curva, en la parte profunda del casco viejo. Rompió a llover sin previo aviso. Cayó una de espanto. La gente se metió debajo de los aleros y los que estaban en los bares se asomaron. De repente, como a una señal, todos empezaron a aplaudir, a gritar y a echar irrintzis. Raquel se sumó a ellos. Yo no pude por la emoción.

¿Qué nos ha pasado? ¿Qué hemos dejado por el camino? ¿Por qué el bebé fascinado por la lluvia acaba odiándola en Santander? ¿Qué de la alegría?

Viva la lluvia.

Vivamos nosotros.

sábado, 17 de enero de 2015

Vestimenta de las anjanas, techumbre de sus casas de madera, formas de atar a los muertos, las tres Vírgenes hermanas, y caricos y fisanes

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"Nano me contaba que, antiguamente, oía decir él que las anjanas se vestían muchu con un chaquetón que hacían completo de la piel... sobre todo de cabras. Le sacaban de una pieza enteru, y el cabellu era pa por dentro; y pa fuera era el cueru. Lo curtían con ceniza, que tenía que ser de alisa, y quedaba muy suave el cueru".

Lamiña. Tomado de García Preciado: Cuentos..., tomo 5, p. 18.

De interés para los historiadores de la vestimenta (que no es lo mismo necesariamente que del traje).

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"Le oí decir a mi madre que las anjanas vivían por San Fructuoso, en unas casas que era to la construcción de madera. Y los tejaos de las chozas estaban hechos como con canalones de madera, ahuecaos to a lo largo como en forma de teja de tres o cuatro metros; unos los ponían boca arriba, de canal, y los otros de tapa. Que tuvía hay en Lamiña una cabaña de pastores que lo tien así, allá en Muscaorio".

Lamiña. Tomado de García Preciado: Cuentos... , tomo 5, p. 17.

De interés para arquitectos e historiadores de la arquitectura. Es fundamental ir a esta braña y hacer unas fotos al chozu, si es que sigue en pie.

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"Todavía hace pocu, a los amortajados les tapaban los oídos con cera; y también les echaban cera en el ombligo. Después de muertos, los ataban al cruzáu: la pierna izquierda y el brazo derechu; con una cuerda ¡prieta! Amarráu con una cinta, ¡bien prietu!, al brazo; y el otro extremo se amarraba a la pierna del otru láu. Esu lo hacían porque decían que era una cosa que no se descomponía el cuerpo, que no perdía nada."

San Pedro del Romeral. Tomado de García Preciado: Cuentos..., tomo 5, p. 161.

De interés para historiadores.

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En Obeso aparecieron tres vírgenes hermanas juntas. Cada una miraba a un valle: Quintanilla (la actual Virgen de Santa María de Lamasón), Celis (la Virgen del Carmen) y Obeso (la Virgen del Llano). Al encontrarlas unos pastores las tres hermanas les pidieron que las pusieran donde pudieran oírse las campanas de una a otra. Pero a la del Virgen del Llano la iban a llevar muy lejos, demasiado, y no se dejó. Así que de noche venía una pareja de bueyes, uno blanco y otro negro, y se llevaba las maderas a donde la Virgen quería. La iglesia se acabó levantando donde ahora está, que es donde quería la Virgen. Se cuenta lo mismo de otras vírgenes de Cantabria, caso de la Virgen del Mar, en Santander.

Sabido es que la buena manzanilla es la que no oye campana, que se dice.

El territorio sonoro, nuestra adscripción al mismo, está por estudiarse.

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Ya sabemos de los caricos. ¿Pero qué de los fisanes? ¿Alguien sabe cómo eran? ¿Todavía se cultivan en alguna parte, alguna familia conserva fisanes en su huerta?

Casas con la fachada de tablas, mijotales, Vicente Risco y los saquitos al cuello, regalos de pedida, tablas pero esta vez en el suelo de las casas montañesas y despedida

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Aquí puse fotos de las fachadas de tabla que quedan en Santander. Se me quedó la de la foto, en El Alta o L´Alta, frente a la entrada del elevador de San Roque, donde antaño había un molino de viento. Ahora sí creo que están todas. La casa que está junto al solar que dejó el edificio de Diputación al tirarse, solar conocido como de Moneo, está a punto de ser derribada.



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No me acordé cuando traté el tema de los no-muertos del Proyecto Mauranus que aquí ya había dedicado una entrada a los mijotales de Escobedo.

Foto de saquito gallego:



"Hay reescritos de varias clases: contra rayos, centellas e incendios, contra bestias dañinas, contra las lombrices de los niños, contra los males de la casa, etc. En otros tiempos los hacían los curas a mano, pero también los había impresos, como los de ahora. Van encabezados por una cruz con siglas como las de la cruz de San Benito o la de Santo Tomás de Aquino. (...) Los reescritos tienen que estar benditos y llevan muchas veces escrito a mano el nombre de la persona para quien son. Se ponen en la puerta de la casa, de la cuadra, en la cama, etc. para defenderse de los males contra los que están hechos, o se traen encima, según los casos". Vicente Risco.

En García Preciado: Cuentos..., tomo 5, pp. 119 y 120 hay numerosos testimonios sobre evangelios que se llevaban al cuello y que se ponían en las puertas de las cuadras.

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En Cabuérniga el regalo de pedida del novio a la novia era una cuchar (plural cuchares). Parece exótico, pero era así. Creo que aprovechó la idea el autor de El último soldurio vía Ocejo.

En Galicia, en concreto en el Val de Vea (A Estrada), los regalos eran una espadela y un espadeleiro.



La fotografía está tomada en el Museo del Pueblo Gallego (Santiago de Compostela).

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Aquí expliqué cómo se ponían las tablas en el piso superior de las casas montañesas: en sentido perpendicular a la fachada, es decir, en líneas paralelas al jastial, hasta tocar la pared opuesta. Sospecho que las tablas estaban en relación con los árboles que se talaban y con la anchura de las casas, es decir, que las tablas se buscaba que encajaran perfectamente, pero no lo he podido comprobar, es solo una suposición mía, que estoy sobrecogido por la coherencia de nuestro sistema cultural. Lo que sí he visto, y me han dicho, es lo contrario, es decir, que cuando se llegaba a la pared opuesta a la pared de donde se había partido, las tablas no solían encajar, lo que obligaba a cortarlas.

En una casa rehabilitada de Santiago de Compostela fotografié la misma solución:



Y es que las rehabilitaciones no se deben centrar en la estética, en lo que se ve, sino en los procedimientos. A iguales procedimientos, iguales resultados. O no iguales, pero sí equivalentes: válidos, en definitiva. Incluso se podría haber extrapolado el procedimiento para aplicarlo a un material distinto a la madera, en el caso concreto de la foto. En mi opinión, si se aplica el procedimiento tradicional (la gramática) el resultado (la oración, la frase) siempre será válido, cualquiera que sea éste. Bueno, es un poco arriesgado lo que acabo de decir, pero al menos hoy me parece razonable.

Y ésta es una forma de rehabilitar una escalera interior de trancos, en la misma casa gallega:



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De pequeño, antes de cumplir los once, cuando me convertí en capitalino, siempre que veníamos a Santander me compraban un sobre de soldaditos en el quiosco que había aquí, entre las dos alamedas.

Qué tontería, pero qué pena me ha dado.

Ilegalidades episcopales, transparencias, arquitectura portuaria, vacas y sirias

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Monumento ilegal. Plaza Obispo Eguino y Trecu de Santander. Depende del obispado. Por eso será.

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Parece que no hay nada, pero lo hay: un cristal. Por eso se matan los pájaros. En los Jardines de Pereda.

(3)



Reclamo desde aquí, por lo que valga, el interés objetivo de la arquitectura portuaria santanderina.

"Caseta de los Prácticos del Puerto" en la machina de Santander. En la esquina a oeste de este edificio hay un banco donde se sientan los viejos a pasar el rato. Hay una pintada hecha por ellos mismos donde pone: "La Moncloa". Puse foto aquí.

Hay otro edificio similar en el parque de Lamarga.

(4)

Asegura la historia que la hija de D. Marcelino Sanz de Sautuola dijo al ver las pinturas de Altamira: "mira, papá, bueyes". Cuenta la tradición que fue la hija de un paisano la que dijo: "mira, papa, güeis".

¿Y si realmente fueran vacas hindúes?



En Lavapiés, otoño de 2014.

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A los cristales pulidos por el mar se les llama en Cantabria sirias.



Embrión de siria, en los Jardines de Pereda.

Está esperando que suba la marea.



Siempre hay quien anda a vueltas con la identidad.

B.S.O.


Gaviotas gayendo, eureka, puntales de la nada, sutileza y la muerte del grafiti

(1)

Dice un amigo asturiano que el mar llegará hasta donde lo hacen hoy las gaviotas. A su casa no, que vive en El Sol.

Es asturiano, esto ya lo dije.

Las gaviotas en mi casa siempre se dijo que cuando están revueltas es porque viene cambio.

Estaba de camino a Los Girasoles el otro día cuando oí a las gaviotas gayer, que es como se dice aquí. Va a cambiar el tiempo, me dije. Pero miré y no. Lo que pasaba es que alguien había abierto el contenedor de basura. Hice una foto. No sé si eso se puede tomar como señal, el abrir un contenedor de basura.

- Para las gaviotas, sí.
- Pues si para las gaviotas sí, para nosotros también.
- Cierto.



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Cartel de cursos organizados por Eureka, en San Simón, Santander. Reclamo vuestra atención para el curso de cántabru. En Eureka está lo más cool de Santander, y lo digo para bien. La onda se expande.

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Dicen que la fachada. Por eso está la primera planta apuntalada.

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La barca se llama Sutileza, con /u/. Se ve fatal, pero la embarcación está en Puertochico.

¿Sotileza como invento de Pereda o como arcaísmo?

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El grafiti está muerto.

En Lavapiés, otoño de 2014.

Vándalos en Lamarga, premoniciones, diferencia entre cultura del y en el franquismo, huevos y semillas y el ombligo de los Jardines de Pereda

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¿Vándalos en Lamarga?



No, el alcalde. Es que ahora resulta que este parque le parece "sombrío".

- Será "frondoso".
- No, no, dice que "sombrío".

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Solo falta otra P. Y puerta.

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Está de moda ahora el libro El cura y los mandarines de Gregorio Morán.

Publica hoy Babelia una crítica sobre no recuerdo muy bien qué que hace distingos entre la cultura del franquismo y la cultura en el franquismo. El autor de la crítica arremete contra Gregorio Morán por meter a todos en el mismo saco, cuando no es justo hacerlo, en opinión del crítico.

Tengo que decir que he leído recientemente Muerte por fusilamiento y Tachado por la censura, ambas novelas publicadas en 1962, y que para mi sorpresa son hipercríticas con el franquismo. Cierto es que las dos se emplazan en países ficticios, uno sudamericano y otro europeo, pero a poco que se lean entre líneas, asustan. ¿Cómo coño lograron publicar algo así?

Para aderezar comentario tan insulso, pongo dos fotos, éstas:





La primera es de un complejo de época franquista, a la vista está, levantado en la machina de Santander. Es de estilo neoherreriano puro y duro. No falta ni el puto bosquete de pinos. Os recuerdo que el estilo neoherreriano es marca de la Nueva España de Franco. Está inspirado en El Escorial de nuestro paisano, enterrado en Maliaño, Juan de Herrera (qué culpa tendrá él). Todo el centro de Santander, levantado tras el incendio, responde a este estilo. Y no solo. Si vais a Tetuán (yo doy fe) o a cualquier otra ciudad colonial española de época os parecerá estar en Santander. Son edificios afectados todos por aluminosis.

La segunda foto es de una maravilla creo que del arquitecto Ricardo Lorenzo. También está en el puerto de Santander, a pocos pasos de donde hice la anterior foto, y también se levantó durante el franquismo.

La arquitectura del franquismo y la arquitectura en (o bajo) el franquismo.

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Me he encontrado en los Jardines de Pereda, bajo un árbol (hay que decirlo, porque ya no quedan tantos, y al lado de una alcantarilla, que no sorprende a nadie tanto) lo que no sé si es un resto de cascarita de huevo o de una semilla.

Lo mismo da.

Lo mismo, a mí.

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Es aquí donde confluyen todas las líneas de los Jardines de Pereda tras las obras de remodelación emprendidas por Botín.

Es como un ombligo mal anudado.

Dicin que por San Juan el Sol sal bailando


jueves, 15 de enero de 2015

Mi plaza

Cuando saqué la plaza un resentido me la juró. El resentido en cuestión está vinculado a un sindicato mayoritario de izquierdas. No os podéis imaginar la presión a la que me vi sometido. Y en cierto modo, sigo. El vacío que el personal de este sindicato me hace y que por extensión hace a la unidad que represento, aun sin conocer yo de nada a sus afiliados, es total. Informática, por ejemplo, está tomada por este sindicato. Figuraos.

El resentido creía que la plaza era suya. Me temo lo siga creyendo. Es un arrogante. Además, los que le rodean son unos mediocres y le hicieron creer que efectivamente la plaza era suya. Pero, oh sorpresa, no pasó ni el primer corte. Por algo será. Intuyo que porque no daba la talla: ni profesional ni, después de lo que hizo lo sabemos, humana.

El caso es que un día coincidimos el resentido y yo por casualidad en su actual puesto de trabajo. Aparte de amenazarme, me dijo: "pero si sé quién eres". Lo dijo con odio. "Pero si sé quién eres". No he dejado de dar vueltas a esa afirmación. ¿Quién se imagina este tipo que soy? Y mira que se lo pregunté: "Pues dime quién soy, a ver si consigo sacarte de tu error". A lo que me respondió: "No, que no quiero meter en problemas a nadie". Descoloca, ¿verdad?

Yo creo que es que él piensa que soy hijo de algún concejal o consejero o así (contra los que no tengo nada: también ellos tienen derecho a sacar plaza en la administración). Pero, ¿y si resulta que me odia no por lo que cree que soy sino por lo que realmente soy? ¿Soy quien creen los demás que soy o soy quien soy? De verdad que me hubiera gustado que me sacara de dudas.

Estuve por denunciarle, por muchos motivos (curiosamente, desde el encontronazo con este chico tengo la inmerecida fortuna de poseer cuenta abierta en un montón de sitios en internet, siempre que sean sitios delicados, por ejemplo páginas de prostitución para clientes homosexuales) pero desistí para no buscarme más problemas con el sindicato que defiende "a los trabajadores". Yo no debo serlo, según sus parámetros.

¿Qué por qué cuento esto?

Pues porque estoy deseando que suba la marea. Sí, yo soy otro resentido. La diferencia es que yo soy más listo que él.

Terrain, de Jackie Nickerson

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