lunes, 30 de junio de 2014

Arte ndebele y patrones tradicionales cántabros, La Fura, Nuble, Houellebecq y la pérdida de imágenes y de la memoria

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Actualización del arte ndebele, aquí.

Otro día hablaremos de los patrones que siguen las abarcas (motivos y organización de éstos según rango de edad, posición social, geografía, etc.) > los palos pintos (motivos fijos y organización libre) > y las colodras / guzapas (motivos y organización libres).

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"La Fura se ha inspirado en fiestas de fuego mediterráneas como la de la Crema deth Haro de Les, en el valle de Arán, o La Matxà en Vilanova d´Alcolea, en Castellón."

Tomado de El País a cuento del estreno de Electra según adaptación de Carlus Padrissa.

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Expo interesante en la Galería Nuble de Santander: Microacciones periféricas, aquí.

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El secuestro de Michel Houellebecq, aquí.

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La imagen perdida, aquí.

Los que andan a vueltas con el "ciudadanismo" deberían verla.

miércoles, 25 de junio de 2014

José Hierro y el pejinu, noticia de libro en montañés, vocabulario de Luena, Solana antitaurino y más sobre silbos en Santander

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"No sabiendo qué hacer para mitigar la nostalgia que siente por la desaparecida musiquilla que se oía antiguamente en las viejas calles santanderinas, aquel inconfundible acento cantarín de los raqueros peredianos en los muelles y malecones, se ha inventado [José Hierro], como alternativa, una jerga pejina que ensaya de vez en cuando con una de sus nietas: Ya nadie se esquila a los árboles ni asubia cuando llueve."

Tomado de Bartolomé: La trayectoria vital y obra literaria de un costumbrista cántabro. Consejería de Cultura..., 2004, p. 9

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Libro en montañés: Con la boina y la ijá: siete historias de Cantabria. Ángel María Muela Martín, Quinzaños, 2012.

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- Ajumpiar: empujar.
- Castrilla: cerro de pendiente rápida; castro pequeño.
- Castro: cerro; altozano; peñasco avanzado.
- Chátara: coriza o abarca de cuero de buey.
- Cingar: moverse algo rápidamente; oscilar; apresurarse.
- Colco: pecho; espacio entre la camisa y el pecho utilizado a modo de bolsillo.
- Churrata: salto de agua de una fuente o un arroyo o regato; minicascada.
- Desvuelta: curva del camino muy pronunciada.
- Talo: torta de harina de maíz (en el occidente parece que talu es la plancha metálica donde cocinar esta torta, no la torta en sí).
- Sorbito: pera muy pequeña típica de los valles pasiegos.
- Verdal: lugar con mucho verde; marañas verdes.
- Verde: hierba de regadío; hierba fresca.

Vocabulario de Luena tomado de Antonio Francisco Maizcurrena Santiago: La sombra. Consejería de Cultura..., 2004.

Es un libro que no he leído pero lo quiero hacer porque parece interesante. Frase tomada al vuelo: "Nesiuco, con sus albarcas de largos tarugos, que le hacían parecer tan alto que hasta se le subía el gallo..."

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"En la última cuadra están pegados en la pared carteles canallescos, llenos de la bandera española; los carteles de las corridas de toros de Santander."

Solana, "La feria", La España Negra. Solana era antitaurino, visto está.

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"Veo bailes de flauta y tamboril".

Solana, en capítulo dedicado a la romería de La Virgen de La Bien Aparecida, en La España Negra.

"Luego venían los gigantones, la vieja Vargas y su marido, bamboleándose y volviendo mucho sus enormes cabezotas, mirando al revés, y las gigantillas, haciendo contorsiones, repartían vejigazos a los chicos que se acercaban a verlas de cerca, bailando al son de la dulzaina y el tamboril."

Solana, "La feria", La España Negra.

Estas dos citas se han de relacionar con la noticia sobre el silbu publicada por Enfocant aquí.

martes, 24 de junio de 2014

El paredón del claustro de la catedral, toponimia urbana, Madrazo en la Fundación Botín y las vanguardias en el MAS, corazones y palos y un fragmento del libro Los Países de Pedro G. Romero

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Se conserva un límite de la antigua ciudad cayendo del claustro de la catedral hacia la bahía, a sur, un paredón con infinidad de agujeros que imagino sean de antiguos andamios (antes los agujeros que la propia pared que los contiene, si lo pensáis bien). En estos agujeros anidan los gorriones. En época (marzo nialarzo, abril hueveril, mayo pajarayo) es precioso: se les oye piar, los pájaros entran y salen con comida en el pico, asoman vigilantes, se les ve por el suelo, caídos, intentando remontar el vuelo, los padres animando desde los agujeros. La calle está en obras. Se ha abierto una zanja. Está todo sumido en una polvareda. Los pájaros caen. Los agujeros vacíos.

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La travesía del Cubo, en Santander, que imagino algo tendrá que ver con la antigua muralla (corre el rumor de que durante las obras que se acometieron en el Coliseum para convertirlo en hotel aparecieron restos de la muralla que rápidamente taparon con hormigón), ha pasado a ser Calle Luis Hoyos Sainz, antropólogo. Una falta de respeto más que sumar a La Gándara > Avda. de Europa, L´Alta > General Dávila, Calleja Arna > Capitán Palacios, Martillu > Saiz de Sautuola, Cuesta Las Viudas, Cuesta las Cadenas, etc.

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Raquel y yo en la expo de la Fundación Botín. Es de Madrazo, pintor santanderino que importó el neoclasicismo a España desde Italia. Muy bonito todo: muchas columnas, muchos musculitos, batallas campales, héroes muriendo en escabeles con el brazo cayendo lánguido, una pluma apenas sostenida en la mano, caballeros a caballo, trapitos con ondas de viento nordeste, algún que otro paisaje (éstos sí) interesantes, etc. A pesar de la distancia (más mental que cronológica, si cabe) valoramos lo que vemos en su contexto: una élite que vuelve la mirada al mundo clásico en busca de sustento para un mundo, el suyo, el del Antiguo Régimen, que se está viendo amenazado por el avance de la burguesía. La obra de Madrazo, de interés objetivamente limitado (quizá hoy un caricaturista más en la Plaza Mayor de Madrid), su obra, decía, como excusa para contar los albores de un mundo nuevo, el contemporáneo, el nuestro, desde el lado de los que fueron derrotados por el futuro. Podría ser interesante. Pero no.

Raquel y yo podemos estar conformes con las cosas (no llaman nuestra atención per se aunque reconocemos en ellas un potencial explicativo interesante) pero no con el modo como la Fundación Botín las ha hecho encajar para esta expo. Y es que, tal y como lo ha hecho, nos obligan a adoptar la escala de valores de aquella época. De las élites de aquella época, mejor dicho, como si no hubiera pasado la guillotina de 1789 por ellos. La expo no explica el contexto, muy al contrario, le da continuidad, lo pronlonga, nos lo hace sentir, pero sin avisarnos, operando desde los sentimientos, entrando en nosotros por la puerta trasera (o intentándolo, al menos). El contexto es una inferencia: si quieres que te guste lo que ves, y quieres (porque todo trabaja para que sea así), tienes que mirar, que experimentar desde unas determinadas coordenadas... que luego, a poco que te descuides, te vas a llevar puestas a casa. Son las élites, que te cargan dentro sus coordenadas, mejor dicho, las que tienen preparadas para tí, que no eres como ellos (ellos están arriba porque son mejores, creen y te hacen creer a poco que te dejes). Es una expo que ayuda a que mentalmente todo encaje de acuerdo con su mundo.

Pero se les ha echado el tiempo encima, a los de la Fundación Botín. Ya no cuajan planteamientos como los que subyacen en esta expo. Por eso es una expo rancia. Si al menos sirviera para explicar conflictos actuales (ya que no el fin de la nobleza a manos de la burguesía, ya que no el parto del mundo contemporáneo), tal y como hemos intentado líneas atrás (mirad, eso que nos deben a Raquel y a mí, el haber intentado insuflar vida a una expo inane), ni tan mal. Pero es que no, ni aunque lo intentemos, es que ni eso. Es una expo que no da de sí.

Ahora la forma que tienen las élites de armar un todo que les pertenezca es hacer ver que todo cabe dentro, incluido lo que está expresamente en contra (por ejemplo, la inclusión de una frase del Che Guevara en la película 300, aunque sin citarle, claro). No se trata de imponer un punto de vista, como ha intentado la Fundación Botín (priorizar desde arriba es un ejercicio próximo a la imposición), sino hacernos creer que no hay puntos de vista (silencio) o de que hay tantos que para qué (ruido) mientras hacen pasar el suyo, su punto de vista, por una realidad neutral (un punto de vista totalizador, el suyo). Ejemplo: la expo de Lafuente programada para este verano en el MAS, una expo sobre vanguardias históricas / neovanguardias. ¿Qué puedo aprender de esta expo? ¿Cómo desactivar la disidencia, cómo diluirla en un discurso que todo lo sume (porque lo es todo)? No, no solo. También puedo aprender con esta expo del MAS, programada para el verano (el verano de la regata del alcalde, de la inauguración del Centro Botín, de la reapertura de los "nuevos" Jardines de Pereda, etc.), puedo aprender, decía, quién controla este discurso, quién es ahora el que lo produce y orienta, quién el que manda. Para eso esta expo, la de Lafuente. Y por eso es que tampoco nos va a gustar.

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Una vecina en la caja del DIA: "madre mía, con los cogollos". No hacemos mucho caso. Está terminando de guardar sus cosas en el carrito mientras nosotros empezamos a recibir las nuestras. Insiste: "tanto corazón, al final vamos a comernos los palos".

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"- Yo pensaba de forma idealista: la ciudad blanca, los templos, las estatuas, los ciudadanos con sus túnicas...
- ¿Y qué pasó?
- Unos amigos de mis padres trajeron de Grecia un librito de ésos turísticos, la Acrópolis antes y después, con un celofán de colores que se superponía a las ilustraciones de las ruinas. Lo que era un paisaje marmóreo, blanco y pétreo acababa convertido en una estampa cubierta de colorinchi, un paisaje kitsch que me pareció entonces absolutamente abominable, una cosa fea, muy fea.
- ¿Y las estatuas?
- El discóbolo, por ejemplo, un pelo amarillo, los ojos celestes, la piel rosácea, una estética de bar gay moderno, en plan camp...
- Vaya, la cumbre del mal gusto, ¿no?
- Sí, toda esa estética de las vacas de colores, los artistas seudowarholianos, de verdad, para mí un mundo inhabitable.
- Menuda decepción.
- Y los filósofos, sus túnicas eran marrones, rojizas, mantas raídas en muchos casos...
- Pero si toda la cultura de Occidente se sostiene en esa imagen de la ciudad blanca...
- Pues ya ves... Aunque creo que aprendí mucho, ¡eh! Es importante aprender pronto que lo que ves esconde algo. La falsificación inherente a las imágenes, y más aún cuando esas imágenes se te presentan como un entorno idílico. Aprender a mirar, en definitiva.
- Pero debe de doler mirar siempre como si tuvieses cataratas, teniendo que pensar que, aparte de lo que el ojo ve, has de ver otra cosa. Cuando menos es esquizofrénico.
- Sí, y no necesitas gafas...
- Una especie de ojo político, un ojo de cristal, extraño.
- Político, si te refieres a ese mirar la ciudad, aunque tiene algo de monstruoso, algo de rayos x en los ojos, siempre viendo monstruos.
- Efectivamente. No es fácil el aprendizaje. Por otro lado, acaba siendo un trabajo como otro cualquiera. Un trabajo del ojo. Se hace insoportable a veces, pero te educa el ojo. Vaya, eso es educación. Es difícil dejarte engañar. Es más, cuando te mueven un trapo delante de los ojos, cuando quieren que te fijes en una cosa concreta, eso se llama engaño. Como con los toros, con los perros, el engaño..."

Tomado de ROMERO, Pedro G.: Los países. Periférica, 2013. pp. 83-85.

lunes, 23 de junio de 2014

Valdenoja y Cuetu, arroz con amayuelas, amargados en Lamarga, spays y andamios

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Ignoro de dónde sale el topónimo Valdenoja. Tiene pinta de tradicional. O eso o hubo una época en que los constructores tenían buen tino para los nombres de sus urbanizaciones, que todo puede ser. Aunque no creo. Valdenoja, de ser tradicional, intuyo extendería su radio de acción a los aledaños del Sardineru, pero sin dejar de ser Cuetu. Hará unos veinte años comenzaron a levantarse allí casas de lujo. El topónimo Valdenoja se asoció a estas casas. Con el boom inmobiliario estas casas fueron adentrándose en Cuetu, topónimo contra el que avanza Valdenoja. Tan es así, que Cuetu ya apenas existe. Lo he comprobado este mismo domingo. Íbamos con un santanderino de toda la vida, pero del centro, en coche y nos dijo: "esto es Cueto" y al cabo de unos pocos minutos, a la vista de las primeras casas de lujo, dijo "y ésto es ya Valdenoja". Estoy por apostar que dentro de, pongamos, veinte años, Cuetu va a estar reducido a la mínima expresión. Ha pasado otras veces. Por ejemplo con El Sable de Laredu, recluido entre El Regatón, El Puntal y La Salvé, arrinconado en tierra de nadie. No es exactamente el mismo caso que El Sable de la bahía de Santander, que no es que haya sido arrinconado, es que ha sido suplantado por El Puntal, aunque todavía haya quien lo llame El Sable. Yo, por ejemplo. Sé que no es suficiente.

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El domingo pedimos arroz con amayuelas (caldosito, muy rico) en un restaurante de La Maruca. Es uno de nuestros platos más típicos, junto con el de cachón. Con vino blanco del Asón, perfecto (aunque el vino que tomamos fuera uno gallego). El camarero vió que éramos de aquí. No hacía falta fijarse mucho. Nos aclaró: no son amayuelas, son almejas. No lo hizo para explicarnos lo que eran las amayuelas, que lo sabíamos de sobra (y él sabía que lo sabíamos porque se lo pedimos así), sino para que supiéramos que sus ALMEJAS no eran simples amayuelas, sino ALMEJAS. He aquí un caso claro de diglosia: amayuelas queda para las almejas de mala calidad y almejas para las de buena. He presenciado otros casos flagrantes: esquilas para las quisquillas vivas y quisquillas cuando ya están cocinadas en el restaurante La Pirula de Santander, por ejemplo. Un caso más claro si cabe: ¿habéis visto a la venta alguna vez carne de jata? ¿No, verdad? Pues eso. Es una caso igual en todo a la diferencia que establecen los ingleses entre pig (cuando el cerdo está vivo, palabra tomada de la lengua de los granjeros) y pork (cuando está cocinado, tomada de la lengua de los señores, que no es la misma que la anterior).

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Bajaba por la cuesta de Lamarga, en Santander, y veía que todos los que iban dentro de los coches, el que conducía, el copiloto, caso de no ir solo, los de atrás si los había, todos, llevaban cara compugida. ¿Llorando? Era el sol. Nada más duro que la luz de cara, iluminándote.

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En una tienda de deportivas: "spays". Ver foto.


"Spays", así escrito. Es como si haciéndonos pasar por extranjeros pareciéramos más serios. Será por eso el nacionalismo: como si hiciera falta ser otros para ser. Pero lo verdaderamente difícil, me parece, es lograr ser siendo.

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No sé si os habéis preguntado alguna vez por los agujeros que suele haber en las paredes que no están levantadas en seco: paredes de viviendas, de invernales, de iglesias, etc. Suele haber agujeros alienados a distintas alturas. Hace poco supe que son los joracos de los andamios. La estructura básica es jorcáu (tronco rematado en horquilla) y trenca (listón resistente) que recibe el joracu (agujero de la pared). Sobre este armazón básico se va levantando el andamio. Las líneas de joracos suelen encontrarse a la altura de un hombre, un poco más abajo (para poder llegar). Hay veces que estos agujeros se ven por dentro, otras que se ven por fuera. No sé si que estén por dentro o por fuera responde a algo o no. Estos agujeros se podían tapar. Tampoco sé cuándo sí y cuándo no.

La foto es de un andamio en La Maruca. Lo único que se persigue en este caso es nivelar el suelo.

viernes, 20 de junio de 2014

Gatu terráquiu, montañesismos, sarru, barru y tablas enos suelos de las casas, cebollas, cuartos de sala sin balcón, una casa llana por dentru, huertas, cucinos de piedra y zarzos

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Gatu terráquiu.



Nu son asina del tóo. Ésti tien las patas y la panza blancos. Los gatos montañeses son enteros atigráos (o apedresaos). Dicíamos un paisanu que paez cumu si tolos muestros animales duendos tendieran al gris: las vacas, los gatos, las gallinas, etc.

La que sal ena fotu es Raquel. Estamos siguros de que si llegan a estar Hugo y Gisela con nós, se lu llevan a casa.

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- Peblatu: mechón cano. Quizá relacionado con el ast. pellatu, "trapu, porción [de nieve de les que cayen al nevar]".
- Ofender: que hace daño, por ejemplo el sol en una persona pálida ("con mi piel, me ofende mucho el sol", p.e.)
- Rayar: el sol en las cosas (en un dintel, por ejemplo, haciendo destacar un grabado hecho a punta de navaja, o en una finca, haciendo destacar el perfil de un antigo muro enterrado: "mira como raya el sol en esta parée, qué guapu jaz" p.e.)
- Goteral: en Escobedo, al menos, lo mismo que significa goterás en Carmona, que ya he explicado en este blog en otras ocasiones.
- Trenca: parecido a un listón de grandes proporciones. Tiene paralelismos en asturianu y castellano, al menos.

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El sarru brilla.




Ena sobrepuerta de la puerta (de quiciu) de una cucina carmuniega.

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La planta baja de las casas solía ser de barro prensado (no sé cómo lo harían, ¿pisando?). Son suelos frescos, que no húmedos, y suaves. Cuando se pisa se nota mullido. Imagino que con escarpines sea muy agradable. La superficie es irregular. Se barre bien, no se descompone.

En el piso superior, con suelos de tabla, tabla muy pulida por el uso, de castaño, las cabezas de los clavos se remachaban bien (se metían bien para adentro) para que no se trabaran con los escarpines. No se podía calzar otra cosa. Las tablas se cuidaban mucho, estaban siempre muy brillantes. Uno de los personajes del último Manuel Llano, un cacique, calza borceguises (borceguíes) en el piso de arriba, con suelo de tablas; con ello el autor está transmitiendo un mensaje en clave local: este personaje no respeta las normas, lo que entre paisanos significa que no es de fiar.

Las tablas del piso superior se ponían una detrás de otra, es decir, no una al lado de la otra, no arrimadas por el lado largo, en paralelo, sino por el lado corto, a lo largo. Cuando se estaba poniendo el suelo a una casa, se terminaba una fila y se acometía la siguiente, así hasta llegar a la pared de enfrente (las filas iban en perpendicular a la fachada). Se procuraba que todas las tablas tuvieran el mismo grosor. La última fila podía tener tablas más delgadas; era ésta, la última fila, una fila de ajuste, podríamos decir. De todas maneras, me sorprendería que las casas no tuvieran una anchura que de alguna manera negociara con la anchura de las tablas, que a su vez algo tendría que ver, estoy por asegurarlo, con el tamaño de los castaños presumibles de ser talados. La norma general es que todo está interrelacioando, no lo olvidemos. Las tablas de castaño de los suelos de los pisos de arriba no iban a ser una excepción. En cualquier caso, en contra de la hipótesis que acabo de lanzar (que los castaños seleccionados para hacer de ellos tablas, tablas con unas determinadas características, estuvieran relacionados de alguna manera con el ancho de las casas), yo mismo he visto cómo una de las filas pegadas a una de las paredes de la sala de una casa montañesa estaba compuesta por tablas más delgadas que las del resto de la estancia, por lo que mi hipótesis, ya de partida, no responde 100% a la realidad. Es solo una sospecha, la de la interrelación anchura de la casa > tablas > árboles, que me ha surgido a la vista de cómo encaja todo como un reloj, normalmente.

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Las cebollas exigen limpieza mientras crecen. Es por eso que se plantan de a cuatro, para poder llegar bien a ellas y poder quitar las malas hierbas. Luego ya no hay que limpiarlas tanto. Las cebollas en las huertas tienen un orden predeterminado. El resto de productos de huerta estoy seguro que también (el resto de hortalizas, porque entiendo, y perdonad mi ignorancia, que hortaliza viene del latín hortus, o sea, que las hortalizas son, al menos etimológicamente, los productos de la huerta).

Por cierto, que un paisano de Lamasón me dijo una vez que allí los viejos comían los guisos echando cachucos de una cebolla de pequeño tamaño que él consideraba autóctona. Se lo comenté a mi madre y me dijo que mi abuelo comía las lentejas echando cachos de cebolla.

¿Qué cebolla será ésa masoniega? ¿Qué forma de comer los guisos será ésa de echar cebollas?

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El cuartu de la sala suele ser el mejor cuarto de la casa. Si la casa hace esquina y es potente, este cuarto es frecuente tenga una ventana lateral. Normalmente esta ventana lateral del cuartu de la sala está enmarcada con sillería. Estas ventanas, nos dice un vecino, tenían por dentro asiento. La foto está tomada en Barcenillas.



A continuación foto de balcón (o correor en la cuenca alta del Saja y el Nansa) y solana (que no son lo mismo, como se puede comprobar) en la misma casa de Barcenillas (que lo tiene todo):



La siguiente foto está tomada en Carmona. Hay ventana lateral y hay sillería, es decir, hay cuarto de prestigio, pero no hay balcón. Es probable que nunca lo tuviera porque el pecho de paloma sobresale poco (los esquinales tienen apariencia de ser antiguos) y porque el pecho de paloma del otro extremo, que no se ve en la foto, no está alineado con el que sí se vé. Misterio.



En defintiva, parece que puede haber cuartos de prestigio: en el lateral del cuartu de la sala, con o sin balcón (sin balcón solo conocemos este caso carmuniegu), y en las casas más antiguas, en cuyo caso el cuarto de prestigio parece estar arriba y atrás (lo hemos visto desde fuera solo en dos casas, una de Valle y otra de Sopeña).

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Descripción somera de interior de casa llana en Lamiña: portal amplio, huella de cuarto del portal a la derecha y cuarto de portal todavía en pie a la izquierda. En la fachada dos puertas: la derecha para cuadra y pajar (con bocarón) y la izquierda para vivienda. Dintel recto (no el más antiguo, teóricamente). Entramos en la vivienda: pared de separación con la cuadra a la derecha, hasta el fondo. A la izquierda, en la fachada, por dentro, restos de cucina de pusiega o de suelo. Encima, puviseru hecho de zarzu (entretejido de varas de avellano) para secar / ahumar alimentos. En el jastial de la izquierda, el jastial libre (sin casa adosada), dentro del espacio acotado por o que coincide con el puviseru, un ventanu. Donde termina el puviseru, hacia dentro de la casa, una viga que va de la pared que separa vivienda y cuadra hasta el jastial de la izquierda. Pegada al jastial de la izquierda, ya en este segundo espacio, la escalera. Es de tablaú para que no suban los animales. Tras la escalera, otra viga de pared a pared. Desde esta viga hasta el fondo, otro espacio, el tercero, con un ventanu en el jastial izquierdo y otro en el centro de la pared del fondo. Rayando la pared del fondo, una última viga de pared a pared aguantada por postes. Los tres ventanos están a la altura de la planta baja. La planta baja de la vivienda está, así pues, dividida en "dos por tres" espacios básicos: los dos primeros son derecha e izquierda (derecha es el espacio tendido hasta el fondo, a modo de pasillo amplio, e izquierda es el que contiene los otros tres) y los tres que se suceden en el espacio de la izquierda mentado, a saber: cucina, escalera y ¿cuadra al fondo? En la parte de arriba, todo tablas salvo el espacio situado encima de la cucina, el puviseru.

Probablemente haya habido muchos cambios a lo largo del tiempo: cambios provocados por la aparición del cuartu del portal (¿cómo afectaría este cuarto exterior a un hipotético cuarto interior, si es que lo había?), la añadición de la cuadra (si es que no estaba como la conocemos hoy desde el principio), etc.

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Muchas huertas en Cabuérniga (entiendo que huertos, con ese masculino, se reserva para huertas de menor tamaño) se emplazan delante de las casas. Y lo hacen como células autonómas. Así en la foto que pongo a continuación, en Barcenillas. Son innumerables los casos.



Entre la hilera de casas y la huerta, la corraliega (formada por la sucesión de corrales, como indica su sufijo). El antozañu (denominado así al menos en el Nansa) se acumulaba en la corraliega y cuando llovía fuerte se abría la puerta de la huerta para que entrara y enriqueciera el suelo.

En algunas casas, generalmente las más antiguas, casas independientes, hay como un pequeño prado en la parte trasera de las casas, un prado cercado con piedra en seco, un cierro al que se accede, normalmente, por una portilla pegada a la casa, en un lateral, aunque la casa también pueda tener acceso directo desde dentro (imagino que desde la parte de la cuadra, caso de ser una casa dividida en vivienda y cuadra). Es así, por ejemplo, en una casa llana fantástica fechada a comienzos del s. XVII que hay en el pueblo de Valle.

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Cucinu (onde comin los marranos) de piedra:



Fotu jecha en Lamiña.

En Lamiña hay un jornu n´una socarrena que tien unu d´estos cucinos al láu. Esti "hermanamientu" ente jornu y cucinu de piedra mos jaz cudar qu´esti tipu de cucinos pudían sirvir tamién pa llenase d´augua y mojar n´ellos la trapa cona que s´esfregaba´l jornu.

Hemos visto jornos enos soberáos (p.e. en Bárcena Mayor), en socarrenas junta las casas (Lamiña) y jornos endependientis enos corrales de las casas (p.e. en Reneo).

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Zarzu en la fachada de una casa de Carmona (la pared de la sala, con correor) y en el poviseru (o puviseru) de la cucina de una casa de Lamiña.



jueves, 19 de junio de 2014

Del progreso de la ciencia nacional, de ladrones que entran por la puerta grande, los peligros de los no-lugares, papagayos con poco espíritu nacional y verbo de las pedreñeras

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Había una vez un catedrático que quería publicar las obras completas de un científico del XIX. Presentó el proyecto. Se le dió cancha porque era del partido. Un pastizal, era lo que pedía: por el libro y por su labor de editor literario, o no sé qué. En realidad solo tenía las referencias bibliográficas del material, nada más. Referencias que, además, no había conseguido él, sino la biblioteca de su institución. No esperaba un no por respuesta. Habría comprometido la publicación con alguien de corbata en una cena o algo así, supongo. La solución que propuso fue recibir un premio de ámbito nacional que se convocaba anualmente, ya no, y el dinero del premio invertirlo en la edición del libro. O sea, el dinero hacía el favor de donarlo para la publicación del libro; él se conformaba con el premio. La respuesta definitiva fue no. No tardó en llamar al responsable, al de la corbata, para pedir la cabeza del que le había dicho que no. Pero el responsable no estaba para pijadas. Fue que no. Ha ganado, este catedrático, de entonces a la fecha algún que otro premio. Merecidísimo, seguro. También ha conseguido publicar el libro recientemente pero en su institución de cabecera (que se supone que no tiene dinero para nada y patatín y patatán), lo cual supone un descalabro para su CV, porque si te publica la institución en la que trabajas no puntúas. Cosas de la ciencia en este país: mira que no puntuar, con el esfuerzo que le ha costado a este señor publicarlo... ¡qué injusticia!

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"Vd. vive en la casa de Matilde de la Torre. Y lo hace ilegalmente. Matilde de la Torre tuvo que abandonar su casa perseguida por los golpistas. La casa la ocupó a la fuerza un antepasado suyo, un antepasado que era falangista, para más señas. Tampoco muy lejano, no se vaya a creer. Este antepasado suyo quemó los libros de Matilde de la Torre en un pila, en el jardín, una pila rematada por un retrato de la propietaria. Fueron muchos vecinos los que lo vieron. Matilde de la Torre tuvo que huir del país con un hermano que tenía discapacitado. Ambos murieron pobres. Apenas tenían qué comer. Mientras, su familia, la de Vd., disfrutaba de la casa que le habían robado. Hoy es Vd. el que vive en ella. Quiero creer que ignora que su casa, en la que vive, no es suya, aunque lo dudo. Es fácil creer que uno se merece lo que tiene. Pero a veces lo que uno se merece no es precisamente lo que uno cree. Con la presente doy por hecho que ya sabe que su casa no le pertenece, no, al menos, moralmente (desconozco si transcurridos más de ochenta años un bien robado pasa a ser propiedad del ladrón, pero imagino que en este país sí). No le animo a que la abandone, no a estas alturas (quién yo, además), ni que pague por ella a los herederos, ni que ceda su uso al pueblo, tan necesitado de espacios comunes, simplemente que tenga un gesto de decencia. El que no tuvo su familia hasta ahora. Matilde de la Torre dejó como única herencia documentos. Están en la Fundación Pablo Iglesias. No están mal conservados, pero podrían estar mejor. Qué menos. El contacto lo tiene fácil. Es tiempo de corregir. Es Vd. el único que cree que puede seguir yendo con la cabeza alta por el pueblo."

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Estar nel aeropuertu y nu ser pa gulver a casa.

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Ahier el papagayu de un vicinu del barriu estaba silbando l´himnu nacional, pero mal.

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Verbu de la badía de Sanander: entollase; cuando te cuelas nun sumideru, nun joracu ena balsa que nu se véi, y nu eris pa salir se diz que te quedas entolláu. N´asturianu (diccionariu ALLA): entollar: v. Atollar, meter o metese [nun atolladeru]. 2 Ameyorar [d’una enfermedá]. 3 Atascar [el molín por tar el granu verde y llento y apegase al frayón].

martes, 17 de junio de 2014

La Fuente de Arriba / La Juente d´Arriba (Lamiña, Cabuérniga)

En Lamiña hay una fuente que tiene todas las trazas de pertenecer al prerrománico asturiano. Es muy parecida a La Foncalada de Oviedo, aquí, aunque sin tejadito a dos aguas, como veremos en las fotos de más abajo (en la fuente de Lamiña hay dos muros laterales o esquinales que parecen cercenados, es decir, que tampoco es descabellado decir que pudo haber tenido, como la asturiana, cubierta a dos aguas). El contexto ayuda, pues a un par de kms. monte adentro hay una ermita que fue antiguamente monasterio (o que formó parte de un antiguo monasterio) vinculado, el monasterio, al Reino de Asturias (como todo el pueblo de Lamiña y el propio valle, por otra parte). El monasterio está documentado en el s. IX (está dentro de la ruta seguida por los foramontanos, lo que quiera que signifique eso, es decir, que es una ermita integrada en un antiguo camino que enlaza con la meseta por las cumbres, un camino de cronología desconocida pero que probablemente se empleó para movimientos poblacionales dirigidos, los denominemos Repoblación o no, y más tarde por la garaúja). Dentro de esta ermita hay un sarcófago que tiene tallada la cruz procesional del antiguo reino asturiano, además de otros muchos motivos decorativos de igual adscripción. No tengo fotos, todavía. Este sarcófago funciona como marcador cronológico. Hay otro igual de importante en Santillana del Mar. El monasterio de Lamiña tuvo que tener peso.

Se supone, porque así lo cuentan los vecinos, que el monasterio ardió y que con sus restos se levantó la ermita, la fuente y la iglesia del pueblo, que es del s. XVIII, o sea, que el incendio tuvo que suceder en el mil setecientos y pico, no más tarde.

Se supone, como decía, que la fuente se levantó con los restos del monasterio tras su incendio, que datamos en torno al año 1750, es decir, que los vecinos cogieron unas cuantas piedras de entre los restos y con ellas armaron la fuente. Pero no me cuadra que la fuente que levantaron de la nada responda al programa del antiguo Reino de Asturias, para entonces desaparecido hacía más de 800 años. ¿La levantaron tal cual estaba en el monasterio y la posaron donde está ahora, es decir, trasladaron la fuente del monasterio hasta el pueblo, piedra a piedra? Es la única posibilidad que se me ocurre, que la trasladaran intacta en el s. XVIII, pero me parece una opción demasiado complicada (de todas formas, de ser así, aunque la fuente haya cambiado de ubicación, continuaría siendo lo que es). Lo más lógico es pensar que esta fuente, en su ubicación actual, sea hermana del monasterio desaparecido. El propio pueblo, con sus hileras de viviendas levantadas de una sola vez o longhouses de primera generación, enclavado en lo alto, buscando los espacios ganaderos, no tan interesado por la agricultura como los pueblos más tardíos del fondo de valle, el propio pueblo de Lamiña, decía, muy probablemente sea también coetáneo del monasterio desaparecido, no solo la fuente (no sabemos cómo era la arquitectura civil de la época, salvo por lo que respecta al edificio ubicado en el monte Narancu de Oviedo, que no se sabe lo que es, La Foncalada y, quizá, los edificios representados en los murales de algunas de las iglesias prerrománicas asturianas; veremos que hay una casa en Lamiña, La Roza, que puede que también nos sirva de orientación al respecto). En definitiva, no hay nada que impida creer que fuente (la fuente en la ubicación que conocemos) y monasterio tengan la misma cronología, más bien lo contrario.

Pero miento, porque hay un detalle que hace saltar todo por los aires: en el lateral de la fuente hay un sarcófago traído de la antigua necrópolis del monasterio. Si en la fuente hay un elemento reutilizado del monasterio, malo, la fuente no puede ser coetánea del monasterio, tiene que ser obligadamente posterior.





El sarcófago es el bebedero de la última foto. En vivo se aprecia con total claridad el molde del muerto. ¡Qué chasco! Dando vueltas a este tema estábamos Raquel y yo este domingo cuando apareció un paisano al que preguntamos que qué era ésto:





¿Comida para los caracoles?

No, un manojo de hojas de roble utilizado para tapar el purtillu la juente y que así el agua no desagüe por ahí, como estaba previsto cuando se diseñó la fuente, sino por el otro extremo del bebedero, extremo que conecta con el segundo bebedero de la fuente, el bebedero lateral que es el antiguo sarcófago.

¡Caramba, qué información tan interesante!

Nos dijo también que la fuente antiguamente no tenía este segundo bebedero, el sarcófago, que éste se añadió para facilitar el acceso de las parejas (de las vacas duendas uncidas) a la fuente. Y es que en origen había dos accesos: uno complicado y otro más fácil. El complicado es el que desembocaba directamente en el frontal de la fuente. El fácil lo hacía por el lateral. El complicado puede que en origen no lo fuera tanto, pero a fuerza de correr, el agua lo acabó erosionando y eso que, según el vecino, todo el conjunto estaba encacháu, es decir, empedrado (hoy no). Era tan creciente la complicación de acceder directamente a la fuente por el camino (cada vez más) difícil, por el camino empinado, que los vecinos decidieron añadir el sarcófago al lateral para que las vacas uncidas no tuvieran tantos problemas para llegar y beber. La decisión fue un acierto. Tanto es así, que este acceso, el del camino fácil, el que se orienta al sarcófago, es el único que existe hoy. El otro ha desaparecido.

En definitiva, el manojo de hojas de roble ayuda a que el agua vaya al sarcófago. Es un ajuste posterior a la lógica original de la fuente. Por consiguiente, el sarcófago se puede interpretar como un elemento posterior al núcleo duro de la fuente.

Por último, el vecino nos dijo que los monjes del monasterio tenían una casa en el pueblo. Nos dijo cuál. Fuimos a verla.



Se trata de un bloque de dos. La más antigua es una casa llana rara. La más moderna, la pareada, es una casa montañesa del s. XVIII aprox., con su tronera incluida (que no presenta la antigua; no es un detalle menor pues la tronera marca la presencia masiva de maíz). No sabemos si la del s.XVIII se levanta sobre otra anterior, si esta anterior estaba integrada en una longhouse junto con la antigua que se conserva (una longhouse de dos) o si es de nuevo cuño. Topónimo: La Roza. Es un topónimo con mucha carga semántica, pero no me atrevo a aventurar nada al respecto. Quizá esta casa nos esté dando pistas sobre cómo eran las casas "nobles" hace más de quinientos años.

Para rematar, el vecino nos dijo que un poco más arriba de la ermita había una bolera que utilizaban los monjes, una bolera que no se ve si no te dicen dónde está. Sabido es lo que significan las boleras de componente mítico en La Montaña: antiguas torres defensivas bajomedievales, o por mejor decir, patios de armas de antiguas torres, como la de Santa Catalina, controlando el acceso a Liébana desde Peñarrubia, o la que había en Peña Mena, controlando la entrada del Nansa por la Collá de Carmona o de Valle, en ambos casos también boleras míticas ("de los moros" la que asoma a Liébana). Esta posible torre de Lamiña todavía no está documentada, es decir, que es ésta la primera vez que alguien da noticia de ella. Me alegro de ser nosotros, Raquel y yo, quienes lo hagamos gracias a este vecino de Lamiña: Pablo.

Y más: el manantial de esta fuente nace a escasos metros, a la altura de la pista que sube a la ermita. El agua se va filtrando hasta que la fuente la recoge en una tubería que hasta hace pocos años era un canal de madera, un cucinu de una sola pieza, madera de roble, tubería que conduce el agua (y antes conducía el cucinu) por la bóveda de la fuente, que está hueca, hasta el caño. Antes hasta el caño era de madera. Cuando había algún atasco o se estropeaba el canal de madera, se quitaba la tapa frontal de la fuente, se entraba en la bóveda y se solucionaba el problema. Antes había dos caños situados a distinta altura, por si el agua se desbordaba.



En la fuente se ven huellas de cántaros. Y no solo. Cuando se afila la hoja de un dalle, la piedra puede quedar desigual. Estas piedras de afilar también se afilan o, mejor dicho, se igualan para que sea fácil trabajar con ellas. Cuando se igualan dejan una huella que es la que también se puede apreciar en la fuente. Pongo foto. La huella dejada por la piedra de afilar se ve fresca; es antigua, pero alguien ha afilado en ella hace poco.


Más adelante escribiré un poco sobre la ermita tan mentada: la ermita de San Frutosu, impresionante.

jueves, 12 de junio de 2014

De vidas en volandas, hijos bardaliegos rialis, nialis, vacas y banqueros, pulicías que se cunocin y salta la chispa, la que se sabi tolos trucos pero al final too li sal mal, o casi, otru más, Nachín y conjuntu vacíu

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Un carreju de chicos ena calle l´FNAC que muer en Callao vendiendo CD´s. Las mantas tienein unos cordalitos que si se jala d´ellos se cierran de güelpi cumu si jueran rées. Los chicos atiendin a los clientis conos cordalitos ena mano, listos pa echar a correr.

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En Cabezón de la Sal hay una familia a la que llaman "los reinos".

Alfonso XIII también era Borbón.

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A mi padre le regalaron un jilguero. Le encantan, por los colores, por cómo cantan, de siempre. Era cogido en el monte, pero lo aceptó. Cometió la imprudencia de dejar que durmiera en la calle una noche, porque era un pájaro acostumbrado, creía él. Pero se murió. Mi padre quedó muy triste. Además, siendo una época mala para él, lo tomó como un mal presagio, aunque diga que no cree en esas cosas.

Hace poco volvimos a Sopeña. Había pasado mucho tiempo desde la última vez. Mi padre todavía no se atreve a ir lejos del hospital. Lejos es 40 Kms. Cuando llegamos descubrimos sorprendidos que en el peral que está enfrente de la cocina hay un nido: un nido de jilguero.

Nos marchamos a comer al pueblo de al lado. Es mejor no molestarles. Y además hay mucho que celebrar.

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Ya son dos los altos cargos del bancu Santander que conozo y a los dos se lis arrecunoz polo mismu: son muy altos y será por eso que van encorvaos. Y pola corbata.

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Los pulicías nacionalis tienin que dir a una academia trés aprebá-la oposición. No sé cuántos meses, pero unos cuantos. Conozo a una chica que se los pasó jiciéndose fotos esnuga cona gorra, esnuga cona porra, esnuga cona pistola na pitrina...

Con un ñeru.

Con otru ñeru.

Otru más.

Y las enseñaba, ya por demás.

Conozo a un pulicía nacional que jugaba nun equipu de rugby. El de la universidá. Estaba matriculáu en magisteriu solu pa poder jugar. Era fatuu. Y violentu, dende críu. Aprebó tamién la oposición. No sé si una o dos asignaturas de la carrera. Juéi de cabeza a los antidisturbios.

Echaba el día en dar patás. Dicía: ¡gol! (una) ¡gol! (dos)...

Sigui hiciéndolo, camiento.

L´otru día me allegó una fotu de una pareja de pulicías nacionalis. Conozo a los dos.

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Una chica era jurídica en el Gobierno. Su jefe la ascendió. Pasó a gestión de personal. Su novio era asesor, compañero. No tardó en aprovechar la ocasión para denunciar al Gobierno. Su idea era apropiarse de la plaza que ocupaba. Consiguió que saliera a oposición. El jefe de ambos formaba parte del jurado. Le presionaron para que se la diera bajo cuerda. Pero al final el chico no aprobó. La culpa, segun ellos, era de su jefe, que no hizo nada, nada por él. Le retiraron la palabra. El chico perdió la plaza, pero como tiene apellido no tardó en encontrar trabajo en una empresa pública del Gobierno. Y ahí sigue.

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Y ahí sigue otro.

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Aquí dejo este último punto vacío para vosotros.

miércoles, 11 de junio de 2014

Toba, victimariu, libros al sol, jardines secos japoneses y rastillos cabuérnigos, Yves Klein ena Cubilla (Tudanca), origami con billetes, se vendi ama de cría en Lavapiés, joraca col GPS estropiáu, cini portátil y chefs que pués alcontrate a buscu d´herbatos ena lera

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En Orbaneja del Castillo, Burgos.

La iglesia, como muchas de las construcciones más antiguas del pueblo, es de toba, salvo los esquinales (y no todos). En las bóvedas del pabellón de caza del monte Narancu, asociado al antiguo Reino de Asturias, también se emplea esta piedra por su liviandad. Antes, en las escasas construcciones conservadas, las cubiertas eran de madera. Este uso de toba también es frecuente en Liébana, me dice Pablo, y en Campoo, según el arquitecto Ruiz de la Riva. No sé en qué medida es común al resto de España o no.



Pared con alma de madera:


Bien se ve en la siguiente foto que el pecho de paloma sirve para proteger el balcón. No hay portal, pero hay pecho de paloma. Da que pensar: los esquinales sí es probable se puedan asociar al portal pero el pecho de paloma quizá haya que asociarlo directamente al balcón:


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El que algo quiere algo le cuesta:


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Una editorial española que tiende sus libros al sol:


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Detalle del plano del jardín de Ryoan-ji, del s. XV, Japón:


Se trata de un jardín seco. ¿Qué impacto tendría rastrillarlo con un rastillu cabuérnigo, sobre todo ahora que sabemos que sus pinos, los dientes del rastrillo, su número y la distancia que media entre ellos, siguen un patrón?

La foto está tomada en la exposición Variaciones sobre el jardín japonés de La Casa Encendida.

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Yves Klein se ha apropiado de nuestro azul del saltu, aquí.

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Papiroflexia con billetes en Lavapiés:


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Muñeca de ama de cría a la venta en Porto Bello, una tienda de segunda mano de Lavapiés. Me pidieron 50 euros.


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Joraca para las gallinas en una antigua casa de un pueblo perdido de Segovia:


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Una idea de negocio interesante: cine portátil. En Lavapiés, festival de cine hindú.


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Chefs actuales que buscan conectar con la naturaleza (completar la lista a modo):

- Albert Adriá.
- Iñaki Aizpitarte.
- Fredrik Andersson (Mistral, Estocolmo).
- Alex Atala.
- Pascal Barbot.
- Mark Best.
- Claude Bosi.
- Massimo Bottura.
- Sean Brock.
- David Chang.
- Mauro Colagreco.
- Quique Dacosta.
- Alexandre Gauthier.
- Ichiro Kubota.
- Yoshihiro Narisawa.
- Magnus Nilsson.
- Peter Nilsson.
- Daniel Patterson.
- René Redzepi.
- Davide Scabin.
- Ben Shewry.
- Takahiro Kondo.
- Yoji Tokuyoshi.
- Joachim Wissler.

viernes, 6 de junio de 2014

Resuelta la incógnita de la regla cabuérniga, el lobo y el capitalismo, modelos de excelencia, escritores escoceses con mala leche e, importante, explicación para los punzones de hueso de acuerdo con nuestra cultura tradicional

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Interesantísima la explicación que da Apa de la extraña regla cabuérniga que comenté aquí. Lo podéis leer en Comentarios. Es por este tipo de cosas que da gusto tener un blog.

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El lobo de Wall Street es una peli que hace ver que un tipo salido de madre se aprovecha del sistema capitalista y que termina mal porque es malo, muy malo, volviendo así, en la catarsis, el capitalismo a su cauce, que es el bueno. Es un caso parecido al que nos intenta vender el PP respecto a Bárcenas: un tipo malo, muy malo, que se ha aprovechado de un partido bueno, muy bueno.

El cine comercial hace muy bien su trabajo.

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Un blog envidiable, aquí.

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Tomado de aquí, en relación con la última novela de Irvine Welsh:

"Está muy bien que roben mis libros: es coherente con el mundo underground que describo… A veces, el éxito fuerza al establishment a introducir cosas en el sistema aunque vayan en su contra”. Y tanto, porque la trilogía es dura de forma y fondo: Skagboys vuelve a mostrar una cantidad infinita de juegos de argot rimados, palabras nacidas “de los insultos que se lanzaban los jefes de clanes antiguos cuando luchaban en representación de sus tribus".

Ésto ya soy yo el que lo escribe: me gusta el modo como los escoceses han traducido la lógica que subyace en las regueifas gallegas, por ejemplo, en la Iliada (los héroes se ponen verdes antes de las batallas) o en los piques de Cantabria de los que he tratado aquí, aquí y aquí.

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Los chicos del Proyecto Mauranus tratan aquí y en menor medida aquí de punzones de hueso que ellos consideran instrumentos para tejer.

Pongo foto tomada de la última entrada suya que acabo de enlazar:


Pongo ahora cuatro fotos de un punzón de hueso que encontré en una casa gótica de Renedo:






Tiene la punta rota porque se me cayó al suelo y se partió. Ya lo siento. Su forma se adapta perfectamente a la mano. Es un instrumento muy ergonómico, aunque no lo parezca. No sé si por estar muy sobado por el uso, por la pieza que se ha seleccionado del animal, que es de por sí cómoda, o porque lleva algún tipo de trabajo previo. Puede que sea por una suma de todo.

Me dice un amigo cabuérnigo que este punzón servía para reabrir los joracos del collar de las vacas (las que no tienen hebilla, las que se atan con cuerdas) para meter los ristigos o restigos (que no voy a decir lo que son para que lo busquéis, aunque fácil se ve que son un tipo de cuerdas). Si lo habéis buscado, habréis visto que ristigu o restigu es una palabra de probable origen no latino (lo que puede significar que es previo a la conquista de Roma, pero no necesariamente).

Cada uno sabe de lo suyo, pero creo que los chicos del Proyecto Mauranus podrían estar un poco desenfocados (como mis fotos, que seguro lo están) en este tema. A menudo alcanzar la explicación de algo es prácticamente imposible desde un despacho (como el mío). Se me hace que éste es el caso de mi punzón: nadie sería capaz de encontrarle sentido fuera de su contexto concreto.

Por cierto, no sé qué nombre recibe este punzón. Lo que sí sé es que son muy frecuentes. Tanto, que se lo he ofrecido a mi amigo y él no lo ha querido, por común. En todo caso, si alguien lo quiere se lo doy sin problema. De hecho lo agradecería. Yo soy un poco desastre y, ya véis, ya le he roto la punta. Tengo miedo de cómo acabe.

martes, 3 de junio de 2014

Dos montañesismos, montañeses arrodiaos, los últimos tistigos del chaculí sanandirinu, juéu ena cucina y un picu olvidáu

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Dos montañesismos:

- Pañá: imaginaos un muro de varias capas de piedra; pues cada una de esas capas es una pañá.
- Cargaeru: imaginaos una ventana de sillería; la piedra de sillería alcanza la profundidad de una pañá; por dentro la sillería está tapada por otra pañá, que es la que hace de pared interior; por dentro solo se ve la abertura, el vano, no la sillería; el vano que queda en la pared interior (que corresponde con el vano de sillería de la pared exterior) se refuerza por la parte de arriba, por dentro, sin que se vea por fuera, con una viga que se denomina cargaeru. Cuando toda la fachada es de sillería encima de la ventana o de la puerta se puede abrir una ranura que alivia el peso que aguanta el dintel. Es ésta una solución también presente en la arquitectura culta (se puede ver mucho, por ejemplo, en palacios de Santillana del Mar).

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Estamos arrodiaos.

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Ahier pusi fotos d´una casa pijina onde se viían apéos pa las parras. Las tiníis un pocu más abaju. Évate que tamién ahier, ya ena tarduca, escurrí a Raquel a Prunillu, en Sanander, antiguu palaciu renacintista, y de la qu´esperaba jiz la fotu que pongo derréu:


Son otros apéos pa parras, creo qué. Digo, pol paicíu que caltienin conos pijinos. Son los únicos que conozo ena capital. Están nun muriu a sur. Dicin qu´esti muriu acabildra col de La Maruca, que son de cuando la carlistá. No sé. Pameque esti muriu, al menos esti pañu, es más antiguu. Encontó, lu qu´estamos veendo son los últimos tistigos santandirinos, tistigos materialis, del cultivu, daquella probablemente masivu, de chaculí.

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Cucina + calda = Etxebarri.

Otru apaicíu, suecu, aquí.

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Dende la machina de Sanander se véi un picu cumíu a mordiscatos por una cantera. Está por trás del Centru de Datos Botín, onde´l pirulí encarnáu, a la isquierda de Peña Cabarga. Esti picu se diz Pico de La Cavada o de Solares, en finu. No sé ónde arrecugí yo Cudiu o Cudíu (no recuerdo). Ya apenas es nombráu asina. ¿Quedará alguien? Es curiosa la esapaición del llamatu nativu y del monti ensemble.

Esti picu es (era) unu de los puntos que tomaban los marinos cumu referencia pa enfilá-la badía.

domingo, 1 de junio de 2014

De cuando las Tetas de Liérganes eran otras, de la pesca con caña, la gestualidad femenina, parras y órbitas paisanas

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"Las Tetas es como la gente común conocía a lo que los entendidos llamaban los Picos de Busampiro, o algo por el estilo - también, una vez, creo recordar, los oí llamar Maimón y Cotillamón-."

Pedro Echánove Errazti, A la sombra de la Peña Pelada (sobre Liérganes), Tantín, 2001, p. 8

(2)

En el restaurante El Puente de Carmona, uno de los mejores de Cantabria, si no definitivamente el mejor, por todo, hay una foto del puente que da nombre al local, el que está en el acceso al pueblo, foto en la que aparecen varios vecinos haciendo como que pescan con caña. Digo que haciendo como si pescaran porque así, con caña, nunca se pescó en Cabuérniga. Es una foto en la que los vecinos están posando. Es curioso que a la hora de posar lo hagan fingiendo hacer algo extraño a ellos. ¿Extraño como qué? ¿Como la cámara? ¿Como el fotógrafo? ¿Como el acontecimiento? ¿Extraño por qué?

Pongo otro extracto del libro citado en el anterior punto: "No nos habían llegado los primeros usos de la razón cuando ya sabíamos atar un hilo a un palo, un alfiler doblado en forma de gancho al hilo, y poner una gusana en el alfiler, y después, sentados al borde de algún remanso, esperar pacientemente unos resultados que se obstinaban en no llegar. No tardamos en danos cuenta de que el invento del alfiler no funcionaba; los peces picaban, se comían la gusana, y, si por casualidad se enganchaban, se soltaban en el aire antes de llegar a tierra.". Ibid., p. 51. Es un libro muy divertido e interesante a pesar de su apariencia externa. Recomendable.

(3)

Aquí y en otros sitios he tratado sobre la gestualidad de nuestros ganaderos. Si os dáis cuenta, todos son hombres. Error mío. De tan frecuente, es un error que corre el riesgo de pasar desapercibido. Ése es el problema: que veamos solo hombres representados (retratados) y que no nos llame la atención. Hemos asumido como normal un tratamiento anómalo de la realidad. Así que intento corregir ahora:



Son dos señoras fotografiadas en la calle Jesús de Monasterio hoy mismo.

(4)

Casa arruinada en El Regatón. He visto en otras casas de la misma época ventanas parecidas a estas rasgadas del último piso, a la altura del ¿soberáu?, por ejemplo en la casa del cruce de la carretera general de Colindres.


Esta casa tiene una peculiaridad. Lo vió Raquel: hay junto al poyo, en la fachada, una tumba. Y de la tumba nace una parra. La parra está talada casi de raíz.



Curiosamente, en la fachada orientada a oeste apenas hay ventanas y sí muchas a este.



Y aún más: ¿qué son esas lastras que sobresalen en la pared? ¿Apoyos para parras? Es muy probable. Mirando a la fachada de frente, a mano izquierda, en el muro, primera foto, y a mano derecha, también en el muro, segunda foto:



Solo he visto algo parecido en otro sitio, hace muchos años, en un pueblo del que no recuerdo el nombre, un pueblo del otro lado de la bahía. Fui con Veceru a documentar un antiguo lagar. Bueno, yo solo fui de acompañante, el que quería documentar el lagar era él. Estaba en un palacio arruinado. En la finca, en el muro que la rodeaba, había como unos pivotes de piedra, quiero recordar, con una forma parecida a éstos pejinos. El propietario del palacio, conde o algo así, nos quería vender el lagar. El lagar, el palacio, la finca... y hasta la isla de Jorganis, de la que era propietario. Parecerá broma, pero en su día pasé la información a la Consejería correspondiente y se valoró muy seriamente su compra. Carambolas.

En Laredo se produce uno de los vinos blancos más ricos que conozco: vino LaVida, nombre tomado de la sierra que está a espaldas de Laredo. Vemos con alivio que la tradición continúa. Y el negocio (que es lo que hace falta, que haya negocios).

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Solo espero que los dos chicos calzados con abarcas que preguntaron a una señora en Tetuán esta mañana que dónde estaba La Remonta hayan llegado a tiempo. Bueno, con que hayan llegado me conformo.

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