viernes, 30 de mayo de 2014

Caminiría hestórica de Cantabria, seles, sigundas oportunidaes, literatura vascu, google maps, resclavis de pintás contra Caja Cantabria (Liberbank d´enforru), BIC´s (azulis), carnés d´intidá sonoros, masáis y cuhetis

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Artículo de interés sobre caminería histórica de Cantabria, aquí.

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En País Vasco distinguen entre seles de invierno y de verano. En Cantabria los seles están asociados a los puertos, es decir, a los pastos de altura, ocupados solo en los meses cálidos, por tanto no hay de invierno. En País Vasco el tamaño de los seles está regulado. En Cantabria no hay un tamaño definido. En País Vasco los seles tienen un hito central (la piedra cenizal) con una serie de hitos alrededor que siguen una lógica 7, no decimal (la distancia entre ellos es de base 7, no se sabe el motivo). En Cantabria los seles no tienen hitos.

Un aparte: En Cantabria cuando llegaba la niebla se encendía una lumbre en el sel para que los animales creyeran que era humo y no se asustaran (lo cuenta Manuel Llano). Quizá lo de la piedra cenizal vasca venga por aquí o quizá responda a algún tipo de rito desconocido (debajo de las piedras cenizales vascas suelen aparecer restos de tejas).

Continúo con lo que estaba: En País Vasco los seles son rendondos. En Cantabria no necesariamente. De hecho, en Sejos, por ejemplo, los seles se saben dónde están, pero no están. El ganado se queda en ellos, los ganaderos te dicen dónde están, pero no están. Quizá en su día estuvieron delimitados por arbolado (no necesariamente), pero hoy ya no. No, al menos, en Sejos. En otros lugares me han dicho que los seles están o estaban delimitados por acebos, pero yo no lo he visto, o quizá sí, pero no me he dado cuenta de ello (recuerdo a un ganadero que desde Tudanca me explicó de una pasada todo lo que había en la ladera de enfrente: donde yo veía solo praos él veía de todo).

Supongamos que todo lo anterior es cierto.

En Lamasón hay un sel denominado Sel Envernizu. Es uno de los topónimos preferidos de un buen amigo. ¿Sel Envernizu? ¿Cómo que Envernizu? Se nos acaba de caer todo por el suelo: ¿De verdad que no tenemos seles de invierno... de verdad que el tamaño de nuestros seles nunca estuvo regulado, no hay jisos en el centro de nuestros seles, ni a su alrededor, delimitando el espacio que ocupan, no son redondos? A saber.

Para terminar, artículo que pretende fijar conceptos en torno a la ganadería extensiva del norte peninsular, aquí.

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Muy interesante: Segundas oportunidades, aquí. En Cantabria, aquí y aquí (además son miembros de Reciclantes).

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"Según Deleuze y Guattari, en una literatura menor serían observables características como la desterritorialidad lingüística, la totalización política y la apropiación colectiva del discurso. La primera de ellas resulta extraña a una «literatura pequeña» como la nuestra, puesto que define que el autor escribe en una lengua fuera de los límites del territorio nacional, como sería el caso de Kafka que crea en Praga, en una minoría de habla alemana —y además perteneciente a la minoría judía—. Sin embargo, las dos siguientes son ampliamente perceptibles en las literaturas emergentes. Deleuze y Guattari sostienen que «el campo político contamina todo enunciado», de manera que la «literatura pequeña» se define como un sistema de disidencia frente a otra literatura, frente a la que deben construir y reafirmar su identidad.

La construcción de la literatura vasca se recrea en una forma de autoafirmación identitaria, que recibirá diversas denominaciones, desde literatura comprometida o de resistencia hasta nacional, o independentista o soberanista, de manera que la situación social puede interpretarse como una fuerza que dirige al escritor hacia el tratamiento de temas que se relacionen directamente con la ideología, a veces muy violenta. Lo cierto es que esta actitud identitaria o de resistencia no se define en sí misma, sino en tensión con la literatura que busca la autonomía. Pero resulta evidente que esa fuerza muestra una tensión y no es uniformemente aceptada por todos. Lo paradójico del sistema literario vasco es que esa fuerza puede ser hegemónica, o general, y a la vez aparecer como víctima, como la corriente literaria menos aceptada o valorada por la crítica, por la academia o por las fuerzas que internacionalizan esa literatura. Las tensiones entre literatura que sigue los parámetros del mundo contemporáneo, y literatura identitaria son así dobles, puesto que lo que en el terreno global se muestra como «estética atrasada» o «estética antigua» —la presencia de las vanguardias históricas, por ejemplo, como forma de resistencia— dentro del sistema literario aparece como lo que «debe hacerse», porque reafirma las posiciones políticas que se quieren subrayar como resistencia frente al otro global. Así la literatura se define a la vez dentro del sistema literario y en relación con el sistema exterior en el que también quieren insertarse algunos autores."

/Jon Kortazar y Xabier Etxaniz, UPV/

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"R. Me metieron en Google Maps y conocí a gente interesante, amantes del arte que no hacían más que proponerme ir a museos… Y el trabajo me permitía hacer locuras. Desarrollé proyectos con ONG y refugiados. Ya hacía cosas concretas con museos que me frustraban porque no veía que se enfrentaran al gran asunto.

P. ¿Cuál?

R. El acceso.

P. ¿No pensaban a lo grande?

R. Ni pensaban a lo grande ni en conjunto.

P. ¿En la dimensión Google?

R. Ni en la necesidad de retar al sistema. Iban por libre.

P. ¿Retar al sistema? ¿Se da cuenta de lo que ha dicho?

R. Sí, claro. Es maravilloso retar al sistema… Siempre que lo hagas para que al final se asocien contigo."

Amit Sood: “Internet es malo para el arte”

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Hace tiempo alguien hizo unas pintadas muy duras contra Caja Cantabria en la sede central, en la Plaza Porticada. A los pocos días vinieron unos operarios a limpiarlas. Como no podían, picaron la piedra. Quedaron las pintadas en negativo. En ese punto las leí yo. Hice fotos, que no sé dónde están. Más tarde vinieron con cañones de agua y arena y pulieron la piedra hasta borrar del todo la huella de las pintadas contrarias a Caja Cantabria, actual Liberbank, que no deja de dar sustos o malas noticias, una de dos. Esto que pongo aquí me pide el cuerpo creer que tiene alguna relación, por remota que sea, con lo que acabo de contar.

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Acaban de declarar Bien de Interés Cultural Inmaterial los bolos, las marzas y el rabel. Ha sido a petición del Ministerio (Madrid). Éramos los únicos que no teníamos nada protegido de naturaleza inmaterial. ¿Es buena noticia? Depende. Yo todavía no sé qué opinar.

Pongo aquí obra de interés.

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Los pasiegos, además de los vucíus, se comunicaban mediante toques de caracol o cuerno. Acordaban toques concretos: toque de que todo va bien, de que se ha llegado a un determinado lugar o de que se está de vuelta, toque de que se ha completado una faena... y también toques personales, como DNIs sonoros. Jesús García Preciado tiene varios grabados. Se pueden escuchar en un disco que editó Rne hace aprox. diez años.

Mi abuelo paterno era trompetista. Fue un pionero del jazz. Lo empezó a practicar en EE.UU., de donde era natural, en los años veinte. Tocaba en lo que él llamaba "bandas de negros". Contaba que se iban a tocar en camión y que paraban en mitad de las plantaciones de sandías a comer. Poco más, porque no era muy hablador. Ganó el premio al mejor trompetista del estado de Colorado. Le dieron como trofeo una trompeta bañada en oro que conservo yo. Lo pone. También decía, mi abuelo, que Louis Armstrong le dejó un libro que no le devolvió. No sé qué libro sería ése. Llegó a España poco antes de estallar la Guerra Civil. Le llamaban "El Americano" y lo que tocaba, "fantasías". Nunca le escuché. La trompeta no es un buen instrumento porque no se puede tocar cuando te fallan los dientes. Te deja abandonado en cuanto puede o, por mejor decir, cuando tú ya no puedes.

También tengo la sordina de la trompeta. Está entera abollada. Le tenía por poco cuidadoso, a mi abuelo, "fíjate cómo la tenía, llena de mataúras". Pero el otro día mi padre me dijo que le recordaba dando golpes a la sordina para que sacara su acento, para que sonara como él quería que sonara. El jazz es hacer lo que quieras con lo que sabes, dejarte llevar sobre una base, decía; es muy importante estudiar, porque cuanto más sepas, cuanto más tengas, más podrás romper. Su DNI sonoro. El mío.

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Mi madre, el otro día, a la cuerda con la que iban atados unos documentos antiguos la llamó guita. "¿Guita?", le pregunté. "Sí, una cuerda pequeña como con barba", respondió. Leo en la RAE: "Guita, quizá del germ. *witta, y este del lat. vitta, venda sagrada. Femenino. Cuerda delgada de cáñamo." Yo siempre había dicho cordalitu. A partir de ahora diré guita. Me gusta más.

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Los masai echan tierra al airi cuando hay un inclís solar. Nós lanzamos satélitis y cuhetis. Nu mos jaz falta inclís dengunu. Va con nós.


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