martes, 18 de febrero de 2014

Refugio antiaéreo (si ya no hay literatura de trinchera, metámonos en los búnkers)

*Refugio antiaéreo*

El espacio escénico lo comprende el halo de luz de una bombilla. Dos hombres (A y C) y una mujer joven (B) de pie, alineados frente al público. Detrás de ellos se adivinan maniquíes haciendo fila, una detrás de cada personaje. Los tres tienen las caras pintadas de blanco de forma exagerada. Suenan sirenas. Estallidos de bombas esporádicos.

A. Oiga señora, que aquí no se puede comer (irritado).
B. Será por el ruido que hago, que le molesta (ni se digna en mirarle).

A mira para otro lado.

C. ¿No las remoja?
B. ¿Las chufas?
C. Sí, que si no las remoja.
B. No.
C. A mí solo me gustan blandas.

A vuelve la mirada a B, que está en el centro.

A. Oiga, que aquí tampoco se pueden meter líquidos.
B. Que son chufas. Las llevo en un cucurucho. Están secas.
C. Y duras (fingiendo cara de asco).
B. Se las quería llevar a mi marido, pero con los nervios me las estoy comiendo yo. No puedo parar.
C. Bien se vé.
B. No crea, está esto muy oscuro (sonrisa). ¿Quiere?
C. No, gracias.
A. Que está prohibido comer, repito.
B. Oiga, que a usted no le he ofrecido (irritada).
C. Voy a encender esta otra luz.
B. Tenga cuidado. Si está apagada por algo será.
C. Tranquila, que no está apagada. Es que tiene el casquillo flojo. ¿Ve? Ya está.

Dos bombillas. El espacio se amplía. A mira hacia atrás y se dirige a C.

A. No me extraña que éstos ni píen, mírelos, muertitos de miedo.

B se vuelve.

B. Parecen de cera, sí. ¿Chufas? (a todos).

Se apaga la luz. A oscuras.

C. Vaya, ahora que teníamos buena luz.
B. Más parecían maniquíes.
A. Ni se les ocurra hacer lumbre, ni prender una cerilla ni encender un mechero. Está prohibido.
C. No, reses.
A. ¿Cómo?
C. Que más parecemos reses.

Silencio prolongado. Continúa la oscuridad.

A. Esa ha caído cerca.
C. Y tanto. Esto parece un terremoto.
B. Mi marido.

Se enciende un foco extradiegético. Se ilumina un espacio en el escenario paralelo al del refugio. Está amueblado muy pobremente: una mesa, dos sillas, poco más.

D. He visto mirlos en el parque.
B. ¿Mirlos?
D. Miruellos.
B. Ah.
D. En el parque. No los había visto antes. No los había visto aquí, quiero decir, en Santander.
B. Los habrá traído la guerra, como a las cigüeñas. Dónde andarán.
D. ¿Las cigüeñas? Huyendo, que es como llegaron aquí. Ya se han marchado. Es lo que tú y yo teníamos que haber hecho.
B. Y a dónde íbamos a ir tú y yo. El futuro es nuestro, decías. Pero el futuro nunca llega. Si no, no sería futuro.
D. Si llegara, también nos lo quitarían.

Pausa.

B. Hay que traer carbón.
D. Muy bien, voy yo a San Simón.
B. Te traigo yo unas chufas a cambio. Tengo que salir. El primero que llegue que espere al otro. No enciendas el brasero sin mí. Ya sabes que me gusta verte calentar la casa.
D. ¡Chufas!

Se apaga el foco. Oscuridad. Silencio. Se encienden las dos bombillas. A, dirigiéndose a la negrura, leyendo con atención.

A. ¿Ven? Aquí bien claro lo pone: “Guarden silencio. No se puede encender fuego. No está permitido comer ni beber. Solo los ancianos podrán llevar sillas.” Es un bando municipal. Es la ley (ademán).

Silencio prolongado.

A. Me enseñó a leer un señor que iba delante de los tranvías, abriendo paso. A lo mejor os acordáis de él. Bueno, tú no, que eres una chiquilla. Iba a todo correr delante, con un banderín en la mano. ¿Sí? Ya veo que no. Entre carrera y carrera solía descansar un poco en la taberna de mi padre. Precisamente iba ahora a su casa a leerle la prensa. El Diario Montañés. Mi padre, el pobre, cómo estará.
B. ¿Es el de hoy?

C dirigiéndose a B.

C. Lo mismo da que sea el de ayer o el de qué sé yo cuándo (con aspavientos). El Diario Montañés es siempre igual. Nunca cambia de noticias, por si acaso.

C dirigiéndose a A.

C. Oiga, ¿y no le apetece leer un poco?
A. Vamos, que me calle (dolido).

B a C, ajenos a A.

B. ¿Una chufa?
C. Pues no le voy a decir que no.

Silencio prolongado. B y C comen. A lee entre dientes.

B. Oiga, ¿no puede leer en silencio?
A. Lo hago.
B. Quiero decir sin mascuñar.
C. Es que éste está acostumbrado a hablar entre dientes.
B. No será usted un chivato.
A. No, yo solo leo.
B. Ya, El Diario Montañés.
C. Conteste a lo que le ha preguntado la señorita: ¿no será usted un chivato?
A. Déjenme en paz. Yo solo leo.
C. Y dale, como si nada.
B. Éste es un chivato, que te lo digo yo.

Se apagan las luces. C enciende una cerilla. La apaga antes de que le queme sin que nadie diga ni haga nada. C enciende otra cerilla. La apaga antes de que le queme sin que nadie diga ni haga nada. Se encienden las dos bombillas. A no está.

C. ¿Le quedan chufas?
B. No.

Estallidos cercanos. Se apagan las luces.

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