sábado, 29 de octubre de 2011

Perros

Ena nochi d´ahier, n´asomándomos a la galiría de mí casa, qu´está junta la biblioteca municipal de Santander (que no de menéndez pelayo -Pablo, si me léis, va por tí-), vimos a un perrón blancu cumo la flor de la patata, col rabu ente las patas, ulfatiando al pie de los conteneores de basura a buscu de cumía. Qué raru, un perru a la balda, diz Raque. No es lo normal, no, y menos ena ciudá. No lleva collar, apunta. Esti perru está abaldonáu, conclúi Raque. Saca un filete del frigu, arrinca un cachu y se lo tira dende riba mientras yo llamo a la pulicía local de Santander.

- Hay un perru abaldonáu ena calle. No tien correa.
- ¿Es de raza? - la voz del pulicía.
- ¿De raza? No lo sé. Es blancu. No sé si eso val. Blancu y col rabu ente las patas, aunque esto últimu cudo que puei ser porque está asustáu.
- O.K., gracias. Si podemos ya pasaremos.

Colgó.

Vivu junta la biblioteca municipal de Santander, que no es la de menéndez pelayo, aunque está al láu. No me dio tiempu a dicíselo al quiríu pulicía municipal de Santander.

Galicia, superpotencia literaria

Recumiendo vivamente leer La montaña herida de José María Castroviejo y El bosque de Ancines de Carlos Martínez-Barbeitio.

viernes, 28 de octubre de 2011

Soporte decumental o cuando el papel val más que la rialidá

Nel Gara d´ahier se anunciaba la publicación de un libru que vinía a confirmar, literal, qu´Euskal Herria desisti. Pa ello l´autor jacía un repasu intensivu a la biblugrafía desistente. La bibliugrafía cumo preba irrefutable.

No vo a meteme en si desisti Euskal Herria o no. Que desisti, está claru que sí. Otra cosa muy distinta es el senificáu que tien pa unos y pa otros.

Lo que apaez enos libros puée allegar a tener una trescendencia importante. Es lo que quieru dicir. No descubru ná nuevu, claru está.

Acaba de publicase Toponimia hispánica: Origen y evolución de nuestros topónimos más importantes. Es un libru coordináu por X. Ll. García Arias. El capítulu dedicáu a Cantabria está a cargu de J. L. Ramírez Sádaba.

Ena portá apaecin distintos topónimos peninsulares. Sant-Illana o Santonna, topónimos primitivos, apaecin juntu a los asturianos Uviéu o L.laciana. El criteriu aplicáu, vemos, es bien distintu. Suma y sigui. Picos d´Europa se desplica nel capítulu dedicáu a Asturias, y se desplica pa dicir que rialmente tendría de dicise Cordal Ástur o daque cabriola lingüística apaicía, al simen de Cordillera Cantábrica, que tamién, ena opinión del autor, tendría d´esapaecer. Por otru láu, el topónimu Ebro es desplicáu nel capítulu dedicáu a País Vascu / Navarra. A nós, no mos queda ná.

Item más, ena página 228, nel capítulu dedicáu a Madrid, topónimu Leganés, leemos, y es literal: "Se trata de un topónimo difícil, aunque tiene una posible parentela conocida, como Leganiel (Cuenca), Leganitos (calle de Madrid), quizá también Liéganes (sic) (Cantabria), Cabezón de Liégana (sic) (Cantabria), y, por último, el muy conocido Liébana (Cantabria). (...) No puede excluirse que el topónimo madrileño dependa en última instancia del topónimo de Cantabria Liébana, de tanta importancia, en base a un étnico lebanés, forma actualmente empleada para referirse a los naturales de Liébana. Se trataría, en este caso, de algo así como "las tierras del lebanés". El cambio de /b/ en /g/ en este contexto fonético no causa gran escrúpulo en esta hipótesis y es el mismo que hemos visto en Liéganes (sic)". Sí, d´escrúpulos andamos cortos, sí. L´autor d´estas línias impagables es Emilio Nieto Ballester, de la Universidá Autónoma (como los comandos, pero en femininu) de Madrid.

Cuando pasen unas cuantas décadas esti libru servirá, estoy siguru, pa demostrar que Cantabria no es más que una parte de Asturias y una parte del País Vascu ajuntás alredor de Santander. Y que Leganés es la periferia de Potes.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Acutáu

Reserva india, reportaje unu.

lunes, 24 de octubre de 2011

Similitúes

Los yankees jacin galletas pola misma razón que mosotros café: pol olor.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Historia universal del pas

Los turcos cortaron las rutas de las especias de oriente. El florecimiento de los mercados urbanos del occidente europeo, incluido el castellano, obligó a buscar rutas alternativas para satisfacer una demanda creciente de productos de lujo. El descubrimiento de américa vino a continuación. Y la colonización de los montes de pas, centrada en la producción intensiva de productos lácteos de alto valor añadido (manteca, principalmente), también.

domingo, 16 de octubre de 2011

Tisnaúras

Siempre me jezo gracia cómu mís paisanos, tamién yo cuando no pongo atención, dicimos (me incluyu, entós) “taxis” y “ferrys” en tal de las formas castellanas normativas taxi y ferry.

Tengo de añidir al corpus una variante arrecugía nel barriu de Salamanca de Madrid, por onde istuvi dando una cambalúa jaz una semana: “taxin”, o sea, tú.

Contradicciones 2.0

independentzia.es

jueves, 13 de octubre de 2011

L´Haila

La playa de L´Haila
en Laredu
apaez y esapaez conas mareas.

Allegamos cona marea baja
y mos bañamos arrodiaos de gaviotas
a pocos metros de la costa
n´alta mar.

Espenzaba a jacesi de nochi
cuando gulvimos a la puebla
siguiendo la senda abierta
al pintís de los acantilaos
(el sol caendo)
pa coger l´autubús de güelta a Santander.

La playa de L´Haila
está na Sierra La Vida
de Laredu (esto ya lo diji)
y apaez y esapaez conas mareas.

lunes, 10 de octubre de 2011

Laredu

Ésti es el nuevu puertu de Laredu. Cumo se puée veer, no cojen más barcos. La fotu es de lachicacheca.

Los mascarones de Santander

Antonio Montesino es una persona controvertida. Cualquiera que sea la opinión que nos merezca (la mía he de decir que es positiva), lo cierto es que sus aportaciones a la cultura (en general, sin apellidos) han sido y siguen siendo importantes.

Leyendo Vigilar, controlar, castigar y transgredir: Las mascaradas, sus metáforas, paradojas y rituales (sí, se trata de uno de los típicos títulos infinitos de Montesino), me encuentro con que en Santander también ha habido un carnaval de carácter rural, como era de esperar, por otra parte, previo a la arribada del carnaval finolis de origen burgués que ha llegado, de forma interesada, hasta nuestros días.

Datos que aporta Montesino:

En El Aviso del 18 de febrero de 1890, página 2, se lee: “han salido los correspondientes osos y muchos animales que parecía que les habían abierto las cuadras y salían a refocilarse en la ciudad dando grandes coces y pisotones a ciencia y paciencia de los pacíficos habitantes de Santander y de los guardias municipales, que ateniéndose al bando publicado por nuestro digno Alcalde podían castigar ciertos desmanes y merecían el bien del país”.

Añade Montesino: “Respecto al oso y el domador, muchas veces referidos y censurados por los cronistas, eran un tándem de sujetos festivos, uno de ellos caracterizado de oso, con pieles que cubrían su cuerpo y una parte de su cabeza. A la cintura llevaba una cuerda de la cual pendía una bota u otros objetos y de la que era asido por el domador, que, ataviado con un viejo gabán y una chistera destartalada, portaba en su mano una escoba o un palo con los que efectuaba sus domas, golpeando al disfraz animalesco que, entre gruñidos, forcejeos y gestos osunos, divertía – molestaba a los espectadores con sus bromas”.

Y más: “No es sorprendente que en el Carnaval santanderino decimonónico, desarrollado en el seno de una sociedad burguesa, encontremos la presencia residual de algunos mascarones que entroncan con la estructura sociocultural de la vieja villa agrícola y marinera, como en el caso de estos últimos tipos (el oso y el domador), cuyo hallazgo constituye un testimonio irrefutable de las readaptaciones de antiguas formas festivas carnavalescas, más próximas a estilos medievales que al gusto decadente del Carnaval burgués y del propio desarrollo social, en cuanto que afecta desigualmente a los grupos de la ciudad que, si bien en el último tercio del pasado siglo ya era una ciudad eminentemente comercial e industrial, aún conservaba importantes núcleos de población dedicados a las tareas características de su etapa de villa agrícola y marinera (…)”.

En Santander Crema, 24 de febrero de 1884, pp. 3 y 6, carta de José María de Pereda destinada a Ricardo Olarán: “¡Hacer a estos mozos pschut (sic) capaces de entusiasmarse con la llegada del higuí (otro personaje carnavalesco), de gatos enjaulados y de los mamollos de Miranda con las esquilas de sus yuntas al pescuezo, un moquero por carátula, las melenas del oficio por jubón, y al hombro una escoba sucia! Y cuidado, que, por lo que a mi toca (dicho sea entre V. y yo con la mayor reserva) las máscaras de esta catadura son lo único que me hacen medio soportables los días de Carnaval; sobre todo, el hombre de los ruedos sucios, que se revuelca en las pozas y aguanta los palos que le da el pedazo de bruto que le conduce, amarrado con una soga, y si V. me apura un poco, también los que baten marcha palillera sobre latas de petróleo, disfrazados con una camisa larga y una estera de portal”.

Por favor, leeros el libro.

Y luego quedamos: los próximos carnavales en el Alto Miranda para bajar por Tetuán hasta desembocar en la calle del Sol y de aquí a Río de la Pila.

LOS MASCARONES DE SANTANDER.

EL CAOS.

lunes, 3 de octubre de 2011

Es lo que mos pasa

- No es que no quiera escribir – dijo Sumire. Y se quedó reflexionando unos instantes-. Es que ni intentándolo siquiera se me ocurre algo. Me siento frente a la mesa y no me viene al pensamiento ni una sola idea, una sola palabra, una sola escena. Ni un retazo. Hasta hace poco tenía muchísimas cosas que contar. Más de las que podía. ¿Qué diablos me ha pasado?

- ¿Me lo preguntas a mí?

Sumire asintió.

Tomé un trago de cerveza fría y ordené mis ideas.

- Tal vez ahora te estés encuadrando a ti misma en una nueva ficción. Y, ocupada como estás en ello, no necesites plasmar tus sentimientos por escrito. Seguro. O quizá no tengas la cabeza para eso.

- No acabo de entenderlo. ¿Y tú? ¿Tú estás dentro de una ficción?

- La mayoría de personas de este mundo se encuadran a sí mismas dentro de una ficción. Y yo también, claro. Piensa en la transmisión de un coche. Pues es como una transmisión que te conecta con la cruda realidad. Que regula la fuerza que viene del exterior a través del engranaje, hace que todo sea más fácil de aceptar. Y así protege tu cuerpo vulnerable. ¿Me entiendes?

Sumire hizo un ligero movimiento afirmativo con la cabeza.

- Más o menos. O sea, que yo no me he adaptado todavía a mi nuevo marco de ficción. ¿Es eso lo que quieres decir?

- El problema más grave es que tú todavía no sabes de qué tipo de ficción se trata. Tampoco conoces el argumento. Y el estilo está aún por decidir. Lo único que sabes es el nombre de la protagonista. A pesar de ello, te acabará transformando de verdad. Dentro de poco, esta nueva ficción va a entrar en funcionamiento para protegerte y tú podrás ver este nuevo mundo. Pero aun es prematuro. Y, como es lógico, ahí está el peligro.

- Es decir, que me he quitado la transmisión y aún tengo que acabar de atornillarme la de recambio. Pero, con todo, el motor sigue funcionando. ¿Es eso?

- Tal vez.

MURAKAMI: Sputnik, mi amor. Ed. Tusquets, Barcelona, 2008, pp. 76 y 77.

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