jueves, 19 de octubre de 2017

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Por cierto, la carta de hoy de Puigdemont me parece del más crudo matonismo.

Diez años de Burbuja Films

Burbuja Films celebra hoy su décimo cumpleaños con el estreno de su último corto, Frightening Woods, el décimo de Álvaro de la Hoz. Será a las 20:30 h. en CASYC UP.

Creo que el primer trabajo institucional de esta empresa se lo encargué yo. Fue un documental sobre Campoo que no llegó a estrenarse pero que durante años sirvió como fuente de inspiración, quiero creer que también para ellos. Nos resarcimos con Cultura del territorio en los Montes de Pas y otros. También fui yo, me parece, el que encargó el primer trabajo institucional de Trevol, esta vez sobre el Pas. Cuando aquello apostábamos por empresas de la tierra que estuvieran empezando, pese al riesgo que suponía. Creíamos que aparte del dinero, que nunca fue mucho, ni siquiera suficiente, a las empresas recién nacidas les podía interesar tener al Gobierno de Cantabria como primer cliente en su cartera, a modo de aval. Con Burbuja Films y Trevol acertamos. Con otras empresas no tanto. Pero siempre mereció la pena. Luego la cosa se fue poniendo cuesta arriba. La última intentona fue una plataforma, Virdiu, desaparecida de las redes, donde ofrecíamos en abierto todas las producciones audiovisuales en las que la Consejería estaba presente de alguna manera, además de un canal donde los ciudadanos podían colgar sus grabaciones, críticas o no, libremente. Duró poco.

El otro día todavía me llamaba el antiguo Secretario General recordando los viejos tiempos, los buenos.

Creo que ha sido un error no montar un canal autonómico eficiente (cuando el ahorro va al encuentro de la eficacia). Habría sido un buen campo de pruebas. Hoy la industria audiovisual podría ser uno de nuestros motores, como lo es en Galicia. Al final canales ha habido muchos, pero todos espurios, como el de SODERCAN y otros.

Los nuevos medios ofrecen nuevas oportunidades. Nunca es tarde.

miércoles, 18 de octubre de 2017

¿San Vicente de la Barquera a pique?

Preocupado por el proyecto de puerto deportivo en San vicente de la Barquera y agradecido a IU Cantabria por el movimiento en Europa, aquí.

No sé si se han dado a conocer los resultados obtenidos, que, a efectos prácticos, es lo que importa.

martes, 17 de octubre de 2017

"Temporada de lirios amarillos" de Antonio Cabrera

"A pesar de que el verde circundante
predomina, en abril
ya se ven
algunos lirios amarillos.

Son discreción y son milagro:
acotan con fineza su aureola,
se esparcen
[y se yerguen
desde el suelo fangoso.

El color amarillo de los lirios
no obtiene su victoria
ceremoniosamente,
ni la logra tampoco
con la codicia crédula
que yerra en los pajizos
o en las malvas,
en extremo caducos al abrirse.

Es amarillo tenso. Resplandece
desde su llama fija.

Con esa única seña
gana perennidad
antes de su declive."

"Temporada de lirios amarillos I", de Antonio Cabrera en Corteza de abedul (Tusquets, 2016).

lunes, 16 de octubre de 2017

Lu nuevu d´Eutimio Martino

Segadores irlandeses

"Aunque el sol no calentaba mucho la tierra y la brisa era muy fría, los segadores iban en manga de camisa. A más de esto llevaban el cuello muy abierto y los brazos arremangados hasta el codo, si bien es verdad que las camisas eran de lana gris. Se ceñían asimismo con un largo cinturón de punto de media y de lana pura; tenía varios colores y recibía el nombre de críos. Los calzones eran de frisa, y sus extremos inferiores estaban metidos dentro de unas medias de lana, bordadas en la parte superior. Se protegían los pies con unas abarcas de piel. Ninguno llevaba gorra. Las mujeres usaban faldas rojas y se tocaban con un chal pequeño."

Fragmento de "La carrera de los segadores", del escritor Liam O´Flaherty, aquí, con abundante obra traducida al español, por ejemplo La insurrección (Alianza, 1972) o más recientemente El delator (Libros del asteroide, 2008, aunque primera en español en Cenit). El relato está incluido en Los mejores novelistas ingleses contemporáneos, antología de los años cuarenta.

domingo, 15 de octubre de 2017

Dos videoclips recientes de realizadores cántabros



"Las flores", videoclip de Álvaro de la Hoz para Repion, que es un muy buen grupo cántabro.



"Te lo digo a tí", de Nacho Vigalondo para Vetusta Morla.

sábado, 14 de octubre de 2017

El jachu

Fue él el que me reconoció. Jose, de Quintanilla de Lamasón. Nos conocimos en la presentación de un libro de Manuel Corbera sobre invernales, hace lo menos una década. Me lo recordaba en la última olimpiada del tudanco, compartiendo la sombra de un remolque.

"¿Cuál es la diferencia entre bellos y jatos, Jose?", le preguntamos Raquel y yo. En Lamasón bellu es la vaca recién parida, que luego pasa a ser jatu, aunque bellu está en desuso y hoy todos utilizan jatu desde que nace. "En pueblos de La Marina a los bellos los llamaban críos", Jose.

De jatu se pasa a becerra, cambiando sorpresivamente de género, de becerra a castraoria, con un género aparentemente discordante respecto al significado literal de la palabra, de castraoria pasa a novilla (con diferentes rangos de edad) y de ésta a vaca. "Son veinte años los que está una vaca con la familia", Jose.

Pongo la cadena de etiquetas tal cual me fue explicada, con sus aparentes contradicciones, sobre todo por si los géneros o los cambios del mismo pudieran aportar información de interés.

Jose trabajó de joven como serrón, como él mismo dice, en Cosgaya y en Silió. Le preguntamos por el jachu, que nos explicó es el hacha con dos bocas que se utilizaba para labrar o escuadrar los troncos. Una vez labráu o escuadrado el tronco, se marcaban las líneas a seguir, a distancias diferentes según se tratara de tablas o viguetas, por ejemplo, serrándose en perpendicular, uno arriba y otro abajo.

"¿Y cómo se marcaban las líneas, Jose?"

Las líneas por donde cortar se marcaban con hilos de lana de oveja que hacían las mujeres, se quemaba hierba o helecho, se echaba agua, se revolvía y se impregnaba el hilo en el amasijo resultante: un hombre cogía el hilo por un extremo del tronco, otro por el opuesto, se tensaba el hilo y se soltaba, quedando marcado el tronco con un línea negra. Es algo que ya nos había contado Apa (CA).

Que las palabras que van quedando son las que más quieren decir, las más genéricas, que todo, dice Jose el de Quintanilla de Lamasón, va perdiendo detalle.

viernes, 13 de octubre de 2017

Kate Tempest en House Of Strombo, y la trova montañesa

Dice Jesús Ortíz en su artículo "Infinita y continuamente creando", aquí, que "lo que un pueblo dice de sí mismo va variando con el tiempo, para adaptarse a las circunstancias." Y no le falta razón. Creo necesario repensar la trova si queremos que sobreviva. Remarco "que sobreviva", cosa distinta a meterla en formol (aunque si nos descuidamos, ni memoria quedará). No me toca a mí decir cómo insuflar vida a la trova. Solo apuntar que la nueva tradición (sí, nueva) en la que, en mi opinión, debería sumirse es la del verbal art (que es así como se está estudiando) o spoken word (que es como se está realizando), de quien Kate Tempest es uno de sus principales referentes.

Pongo a continuación concierto y entrevista recientes:



A Kate Tempest también la podéis leer en castellano: Cuando la vida te da un martillo, novela publicada por Sexto Piso, aquí; y Mantente firme, poemario en La Bella Varsovia, aquí.

jueves, 12 de octubre de 2017

Cuatro buenas novelas recientes de autores cántabros

El primero, Consolación a Paulino, aquí, de mi admirado Pablo Díez, al que sigo desde su primer libro (Comet, premio Arte Joven en 2007), este último publicado por la editorial cántabra El Desvelo.

El segundo, Kanadá, aquí, de Juan Gómez Bárcena, publicado por Sexto Piso con tanto éxito como obtuvo El cielo de Lima en 2014, éste llevado a imprenta por Páginas de Espuma.

El tercero, Cuentos de nubes y otros relatos, aquí, de Manuel de la Escalera, preso durante décadas en El Dueso, publicado por Akal, editorial que parece estar recuperando toda su obra. Especial atención merece de entre su producción Muerte después de reyes, aunque este libro de cuentos suyo es también excepcional (y no es una novela, así que considerad que lo he metido de rondó).

El cuarto, El retablo de no, aquí, de Luis Rodríguez, que comenzó publicando en KRK y se ha mudado a Troppo, que está recuperando sus anteriores títulos, todos muy valientes.

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